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  • EFE

Varias organizaciones de mujeres se unieron hoy en la ONU para criticar el veto migratorio de EE.UU. contra varios países y para pedir que la "justicia de género no tenga fronteras".

El llamamiento coincidió con la apertura de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, una cita a la que varias ONG han decidido no acudir en protesta por la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de prohibir temporalmente la entrada al país a ciudadanos de seis naciones de mayoría musulmana.

Para estas organizaciones, la orden ejecutiva de Trump es muestra de una "tendencia de exclusión" que impide a las mujeres ejercer su derecho a la participación política en Naciones Unidas.

"Este no es el momento de dejarnos fuera de las salas de reuniones, fuera de los espacios de toma de decisión y lejos de nuestras hermanas", dijo en un comunicado la presidenta de la Organización de Libertades de la Mujer de Irak, Yanar Mohammed.

En la misma nota, una activista indígena de Guatemala que pidió no ser identificada aseguró que Estados Unidos le negó un visado para viajar a la Comisión de la Mujer.

"Viniendo de Guatemala o de Centroamérica sabemos los obstáculos y la discriminación que nos encontramos para acceder a espacios internacionales en EE.UU., como la ONU en Nueva York", señaló la activista.

Naciones Unidas dijo la semana pasada no tener constancia de problemas con visados y un portavoz reiteró hoy que tampoco están al corriente de que ningún participante en la Comisión de la Mujer haya sido retenido en los aeropuertos.

Las organizaciones que criticaron hoy el veto migratorio subrayaron que esa medida plantea problemas no sólo para esta cita, sino para otros eventos internacionales en los que participan mujeres.

Los grupos -entre los que figuran Madre, el Center for Women's Global Leadership, OutRight Action International o el Urgent Action Fund- se comprometieron a defender el acceso de las mujeres a estos espacios y a protestar "políticas racistas e islamófobas" que niegan ese derecho.

La revisada orden ejecutiva sobre inmigración de Trump, que entra en vigor este jueves, suspende el programa de refugiados durante 120 días, así como la concesión de visados durante 90 días a seis países de mayoría musulmana (Irán, Somalia, Yemen, Libia, Siria y Sudán).

El objetivo, según Washington, es dar tiempo para revisar los procesos de autorización de las entradas y evitar la llegada de terroristas.

La orden sustituye con ciertas modificaciones a una anterior que fue inhabilitada por un tribunal federal de apelaciones tres semanas después de ser firmada por Trump.

Los estados de Hawai y Washington ya han llevado las nuevas medidas ante la Justicia.