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  • AFP

Millones de estadounidenses se quedarán sin seguro médico si el proyecto republicano para reformar el sistema de salud que impulsa el presidente Donald Trump es aprobado, según las previsiones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), que podrían dividir aún más a la mayoría conservadora.

El número de personas sin cobertura ascendería a 52 millones en 2026, un 85 % más que con el plan Obamacare, si la ley 2010 firmada por el exmandatario Barack Obama fuera eliminada, de acuerdo con el esperado informe de la CBO.

Los expertos vaticinan que a partir de 2018 --año electoral con la celebración de los comicios legislativos-- habrá 14 millones de personas menos sin seguro.

Estos datos son mucho más elevados que los que preveían los congresistas republicanos moderados, que temen un retroceso brusco en el sector sanitario, teniendo en cuenta que desde 2010 la tasa de ciudadanos sin cobertura ha caído de 16 % a 9 %.

El proyecto republicano reduciría el déficit público porque recorta significativamente el presupuesto sanitario, pero el programa Medicaid, destinado a los más vulnerables, sería reducido un 25% en 2026 comparado con la actual trayectoria.

La oposición demócrata reclamó inmediatamente la retirada del plan.

“El informe del CBO muestra hasta qué punto las promesas del presidente son vacías, según ellas todo el mundo estará cubierto y los costes serán bajos”, declaró el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer.

Pero el arquitecto del plan defendió otra estimación que también aparece en la previsión del CBO: el descenso de las primas de seguro después de 2020, que antes iban en aumento.

“Cuando la gente puede escoger, los costes bajan”, aseguró Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, la instancia que actualmente debate el texto. “Como siempre hemos dicho, habrá una transición estable”.

El secretario de Salud, Tom Price, rechazó el informe, señalando que la estimación del CBO no contempla las fases de la reforma que prevé el gobierno.

“Baño de sangre”

Los republicanos moderados no son los únicos que se oponen al proyecto de reforma. El ala derecha del partido considera que el plan es poco agresivo y amenaza con boicotear. Los demócratas están totalmente en contra.

Consciente de la difícil batalla que se encara, Trump ha multiplicado sus comparecencias para reiterar que la actual legislación es "un desastre".

“La prensa transmite una imagen muy positiva de Obamacare (...) pero la ley está implosionando y 2017 será aún peor”, aseguró durante una mesa redonda, cuyo objetivo era demostrar que el coste de los seguros privados ha aumentado en los últimos años para la clase media.

Los líderes republicanos saben que si el proyecto fracasa, la consecuencias serán nefastas porque la derogación de Obamacare es su primera apuesta política con la que quieren simbolizar su vuelta al poder.

Los impulsores de la reforma defienden que el consumidor podrá escoger el producto que más le convenga en el futuro sistema y que la oferta será menos cara y se adaptará más a sus necesidades.