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La primera ministra británica, Theresa May, dijo al Parlamento que la ley de salida de la Unión Europea (UE) recibirá la preceptiva sanción real “en los próximos días”, por lo que su gobierno se prepara para “el momento decisivo” de activación del brexit.

En una comparecencia en la Cámara de los Comunes para informar sobre la última cumbre del Consejo Europeo, May confirmó que Isabel II se dispone a rubricar en breve la legislación, que obtuvo anoche la aprobación de la Cámara de los Lores.

Una vez sancionada la ley por la jefa del Estado, la primera ministra conservadora invocará “antes del fin del mes” el artículo 50 del Tratado de Lisboa, lo que dará inicio a dos años de negociación con Bruselas para la marcha del Reino Unido del bloque.

“Estamos cumpliendo el calendario que marqué hace seis meses y volveré a esta cámara antes de que acabe el mes para notificar cuando haya activado formalmente el artículo 50 e iniciado el proceso por el que el Reino Unido dejará la Unión Europea”, manifestó.

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Un nuevo papel

May subrayó que este será “un momento decisivo” para el país, que empezará “a forjar una nueva relación con Europa y un nuevo papel en el mundo”.

“Seremos un Reino Unido fuerte y con autogobierno, con el control de nuestras fronteras y nuestras leyes”, dijo a los diputados.

El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, acusó al Gobierno de “autocomplacencia” y avisó de que cualquier error en las negociaciones lo pagarán “las próximas generaciones” británicas, al tiempo que pidió que se someta a votación parlamentaria el eventual pacto con la Comisión Europea.

Theresa May reiteró su intención de alcanzar un acuerdo que “funcione para todo el Reino Unido” e insistió en que “está escuchando las inquietudes” de las autonomías, pese a las quejas de estas en sentido contrario.

Sobre la intención del gobierno escocés de convocar un segundo referéndum de independencia, aseveró que “este no es el momento de juegos políticos ni de crear incertidumbre”, sino de “unir al país y respetar la voluntad del pueblo británico”, que votó en un 52 % frente a un 48 % a favor de salir de la UE en el plebiscito del pasado 23 de junio.

Independencia

La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, pidió un segundo referéndum de independencia para Escocia en 2018 o 2019 ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el gobierno de May sobre los términos de la salida de la UE.

Reveló que la semana próxima solicitará autorización al Parlamento de Edimburgo para obtener del Ejecutivo de Londres una orden que permita al legislativo escocés regular la convocatoria de la consulta.

A pesar de su posible coste político, no hay garantías de que May sancione tal orden, requerida por la ley de Escocia de 1998 para la transferencia de poderes específicos o podría poner como condición que el referéndum secesionista se celebrara una vez consumado el brexit.

Ante esta posibilidad, la líder del SNP advirtió que el Gobierno británico no debe imponer “mecanismos de bloqueo” y recordó que corresponde al Parlamento autónomo “determinar el calendario del plebiscito, la base electoral y la pregunta”, tal como ocurrió con el celebrado en 2014, que perdieron los independentistas por un 55 % frente a un
45% de los votos.