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  • AFP

El papa Benedicto XVI manifestó hoy su preocupación por la "pobreza espiritual" que ronda en Roma, durante una visita especial a la sede de la alcaldía de la capital italiana en la que habló de emigración, de tolerancia y de discriminación. Durante la primera visita de Benedicto XVI al "Campidoglio" romano, histórica e imponente sede de la alcaldía diseñada por Miguel Angel, el jefe de la iglesia católica solicitó tanto a los habitantes como a las autoridades de Roma que rehúsen "toda forma de intolerancia y de discriminación".

Ante los miembros del consejo municipal recordó los "recientes episodios de violencia" registrados en la capital, entre ellos la violación de varias adolescentes y mujeres al parecer por inmigrantes indocumentados, lo que desató una cacería espontánea contra los extranjeros, en particular rumanos, en un barrio periférico. Roma "tiene el rostro de una metrópoli multiétnica y multirreligiosa, en donde la integración es en ocasiones difícil y compleja", reconoció el Papa.

Esos "episodios de violencia, que todos lamentamos (...) son la señal de una pobreza espiritual que afecta al corazón del hombre contemporáneo", aseguró. "La eliminación de Dios y de su ley (...) privó al hombre de certezas espirituales y de la esperanza necesaria para superar las dificultades y los desafíos diarios", advirtió.

La visita de Benedicto XVI al Capitolio llega once años después de la realizada por su predecesor Juan Pablo II. El Pontífice fue recibido por el alcalde de la capital, el neofascista Gianni Alemanno, quien ganó el año pasado las elecciones locales arrebatando el ayuntamiento a la izquierda, que llevaba quince años en el poder.