• Londres, Reino Unido |
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  • EFE

La primera ministra británica, Theresa May, confirmó hoy en el Parlamento que el Reino Unido ha invocado el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, que da inicio a las negociaciones para la salida del país de la Unión Europea (UE).

May pidió a unidad a su pueblo al iniciar una salida de la UE que calificó de irreversible, y que pondrá a prueba la resistencia de las costuras europeas y británicas.

"Ha llegado el momento de unirnos y trabajar juntos para lograr el mejor acuerdo posible", afirmó en un discurso en el parlamento, minutos después de que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, recibiese en Bruselas la carta británica que notifica formalmente la salida.

"Es un momento histórico que no tiene vuelta atrás", sentenció May, "haremos nuestras propias leyes y tomaremos nuestras decisiones".

"No hay razones para pretender que este es un día feliz, ni en Bruselas ni en Londres", le respondió casi de inmediato Tusk.

Al término de dos años de negociaciones, la UE habrá perdido a un miembro del Consejo de Seguridad de la ONU y potencia nuclear, y habrá ganado, a su pesar, un ejemplo que otros sentirán la tentación de seguir. A su vez, el Reino Unido podría quedarse sin Escocia e Irlanda del Norte si el descontento de ambas con el Brexit acaba en independencia.

La primera ministra precisó que la regularización de la situación de los tres millones de europeos residentes en el Reino Unido será "una prioridad" en las negociaciones.

En la carta que envió a Tusk, May invocó el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, cláusula de la salida, la primera de un Estado en 60 años de historia de la UE, y tendió la mano a los europeos: "queremos seguir siendo socios comprometidos y aliados de nuestros amigos del continente".

May presidió temprano una reunión extraordinaria del gobierno, y se dirigía al Parlamento en el justo momento en que Bruselas recibió la carta.