•  |
  •  |
  • AFP

El vicepresidente norteamericano, Joe Biden, expresó hoy ante la OTAN, en Bruselas, que "vale la pena intentar" negociar con los talibanes moderados, tras "escuchar" a los países aliados con el objetivo de diseñar "una estrategia común" para el conflicto en Afganistán. "Estimo que vale la pena entrar en contacto con los talibanes moderados y determinar si hay entre ellos quienes quieren participar en un Estado afgano estable y seguro", afirmó Biden tras su primera reunión con el Consejo del Atlántico Norte, que agrupa a los representantes de los 26 países aliados.

El presidente norteamericano Barack Obama había sugerido en una entrevista el domingo al New York Times la posibilidad de hablar con los talibanes menos extremistas, una iniciativa que fue llevada a cabo con éxito en Irak para aislar a los opositores sunitas más radicales. En ese sentido, Joe Biden indicó estar acuerdo con la evaluación del emisario norteamericano para Afganistán, Richard Holbrooke, según la cual "el "5% de los talibanes es incorregible, el 25% no está muy seguro de la intensidad de su compromiso y cerca del 70% está con ellos por el dinero".

"Buscamos soluciones pragmáticas para alcanzar nuestro objetivo, que es que Afganistán no sea un santuario para los terroristas y sea capaz de gobernarse solo y vigilar por su propia seguridad", explicó Biden, asegurando que Estados Unidos quiere "escuchar" a sus socios de la OTAN para diseñar "una estrategia común" en la región. "Estoy aquí para consultar y escuchar, con el objetivo de lograr una estrategia común. He escuchado sus inquietudes y me han enumerado sus prioridades", declaró, tras reiterar que Estados Unidos no está ganando en Afganistán, pero que "la guerra está lejos de estar perdida".

Desde la llegada al poder de Barack Obama el pasado 20 de enero, la nueva administración estadounidense ha adoptado una actitud de apertura diplomática, en particular con los aliados europeos, todo un cambio tras ocho años de diálogo a menudo difícil entre Europa y el equipo de George W. Bush. El jueves pasado había sido el turno de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, de presentarse por primera vez en la sede de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La visita de Biden tuvo lugar un día antes de una importante cumbre regional en Teherán, con la presencia del presidente afgano Hamid Karzai y sus homólogos iraní Mahmud Ahmadinejad, paquistaní Asif Ali Zardari y turco Abdulá Gul. En Bruselas, el vicepresidente norteamericano subrayó que los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y aquellos perpetrados los años siguientes en Londres y Madrid habían sido fomentados por extremistas con base en esa región del mundo, Asia Central.

Por ello, pidió a los aliados europeos de Washington tener "cohesión" y entender que Estados Unidos no adopta una actitud "egocéntrica" frente a una amenaza terrorista que en realidad sobrevuela a todos. El mes pasado, Biden ya había pedido a los europeos un mayor esfuerzo en Afganistán, que en agosto próximo celebra una crucial elección presidencial. Poco después, el secretario norteamericano de Defensa, Robert Gates, había incitado a sus homólogos de la OTAN a aumentar sus contribuciones civiles para la reconstrucción de Afganistán, como contrapartida de los 17.000 soldados que Washington prometió enviar como refuerzo.