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El socialista Lenín Moreno se declaró el lunes presidente de "todos" los ecuatorianos tras el triunfo en el balotaje del domingo, cuyo resultado el opositor de derecha, Guillermo Lasso, calificó de "ilegítimo".

"Voy a ser el presidente de todos, sí, de todos, pero fundamentalmente de los pobres", expresó visiblemente emocionado Moreno ante unos 2,000 simpatizantes reunidos frente a la casa de Gobierno Quito para el cambio de guardia de la escolta presidencial.

La victoria del exvicepresidente del carismático mandatario saliente, Rafael Correa, da un alivio a la debilitada izquierda latinoamericana y también al fundador de WikiLeaks, Julian Assange.

Con un 99.29% del escrutinio oficial, Moreno, del movimiento Alianza País (AP), obtenía un 51.16% contra 48.84% para Lasso, de Creando Oportunidades (CREO).

El Consejo Nacional Electoral (CNE) tiene diez días de plazo para proclamar los resultados.

Lasso expresó el lunes, en su cuenta en Twitter, que "las pruebas de irregularidades en el proceso electoral son muchas. Por eso, no podemos reconocer los ilegítimos resultados".

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Agregó que "agotaremos todas las vías políticas y jurídicas, en Ecuador y en el exterior, para que se respete la voluntad popular que pidió un CAMBIO" y llamó a sus partidarios exigir de manera pacífica "transparencia" en el escrutinio ante las delegaciones electorales.

El CNE en Quito amaneció con vallas y resguardo por la fuerza pública tras protestas y leves escaramuzas con simpatizantes de Lasso el domingo por la noche. Lo mismo sucede con el organismo electoral en el puerto de Guayaquil (suroeste), la ciudad natal del opositor.

Tras su victoria, Moreno, cuyo estilo conciliador contrasta con el temperamental Correa, agradeció por Twitter mensajes de felicitación de gobernantes de América Latina, donde Brasil, Argentina y Perú dieron un giro a la derecha en los últimos 16 meses.

Vacas flacas

Moreno, cuya partido obtuvo una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional en la primera vuelta del 19 de febrero, heredará un país dividido políticamente, golpeado por la prolongada caída del crudo, muy endeudado, con creciente desempleo y carísimo para el consumidor.

"Estoy dolida porque ya estamos cansados de estar con lo mismo y lo mismo. No hay negocio, no hay trabajo, todo está caro con estos diez años de Gobierno y todavía quieren seguir en el poder", dijo a la AFP Rosa López, de 77 años, y quien vende periódicos en el centro de Guayaquil.

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Además, el presidente electo deberá recuperar la confianza de la clase media.

"Moreno enfrentará dos retos: empezar su Gobierno con un desgaste fuerte y con una situación económica de 'vacas flacas'", explicó a la AFP el politólogo Esteban Nicholls, de la Universidad Andina de Ecuador.

Walter Spurrier, presidente de la consultora Spurrier, explicó por su parte que Moreno se va a encontrar con un "problema fiscal muy importante", calculado entre 5% y 6%, consecuencia del disparado gasto público del Gobierno.