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El conductor del metro de San Petersburgo, donde se produjo un atentado el lunes, dijo haber “seguido las instrucciones” al sacar el tren del túnel, un gesto “heroico” que salvó “numerosas vidas”, según sus superiores.

“La explosión acababa de producirse (...) hubo un boom y humo”, contó este martes Alexandre Kaverin, de 50 años, durante su primera conferencia de prensa.

“Comencé a recibir mensajes incomprensibles de (el interfono de) los pasajeros. Hablaban todos al mismo tiempo, en todos los vagones”, declaró el conductor vestido de uniforme.

“Seguí las instrucciones”, precisó Kaverine, en su puesto desde hace 15 años. “Tomé la decisión de seguir avanzando sin tardar (...) saqué el tren” del túnel.

Fue “un día difícil”, añadió, bajando la mirada. El conductor precisó que no pudo pasar la noche en su casa con su mujer y sus dos hijos debido a la cantidad de periodistas que le esperaban en su puerta.

Llevando el tren hasta el andén de la estación de Instituto Tecnológico, el conductor permitió salvar “numerosas vidas”, declaró el director del metro de San Petersburgo, Vladimir Kariuguin.

“Si hubiera hecho falta sacar a la gente del vagón” cuando el tren estaba aún en el túnel “habría sido complicado”, aseguró, explicando que, como el tren estaba en el andén, los equipos de rescate pudieron asistir y evacuar a los heridos más rápidamente.

“En estas situaciones de emergencia, la gente se convierte en héroe” afirmó Kariuguin, precisando que el conductor recibirá una medalla por su valentía.

No hubo pánico 

De repente “me estallaron los tímpanos”, cuenta Vladimir Zajarshenko, un estudiante que se encontraba en el tren. Le asombró que no cundiera el pánico entre los pasajeros.

“Sucedió en un segundo. No me di cuenta de nada”, explica a los periodistas este joven de 22 años de edad, originario de la ciudad de Irkutsk, cerca del lago Baikal, en declaraciones en el hospital Djanelidzé al que fue trasladado.

Estaba en el vagón número tres de la línea 2 del metro de San Petersburgo, la segunda ciudad más importante de Rusia, sin “prestar atención a nadie”, cuenta. A media jornada, el metro no va lleno pero él prefirió viajar de pie.

“La explosión se produjo a mi derecha. Sufrí un traumatismo, me estallaron los tímpanos”, afirma.

A pesar de la explosión, el metro siguió su ruta hasta la estación siguiente. A Vladimir le impresionó la ausencia de pánico. “Cuando el vagón se detuvo en (la parada) Tejnologícheski Institut, las personas treparon por una ventana rota e hicieron cola sin pánico para salir” de la estación, recuerda.

“Corrí hacia las escaleras mecánicas y subí a la calle”, añade Vladimir, quien asegura que los transeúntes “comenzaron a ayudar a los heridos”, entre los que se encontraban los pasajeros del vagón, “sucios y manchados de sangre”.

Aumentan muertos 

Las autoridades, que han abierto una investigación por acto terrorista, atribuyen el atentado suicida a Akbarjon Djalilov, de 22 años, del que hallaron los restos y que, según las mismas, había colocado una segunda bomba en otra estación del centro de la ciudad, Ploshad Vosstaniya.

Los servicios secretos de Kirguistán afirmaron a la AFP que Djalilov nació en la región kirguís de Osh, una zona de la que proceden muchos de los yihadistas de la organización Estado Islámico (EI). Luego se nacionalizó ruso, según el comité de investigación. 

El balance del atentado se elevó a 14 muertos. El atentado no fue reivindicado y el Comité de Investigación anunció la apertura de una investigación por “acto terrorista”. En San Petersburgo, fueron decretados tres días de luto.