Jorge Eduardo Arellano
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La flexibilización de las restricciones de viajes y comercio aprobadas por el Congreso de Estados Unidos generó regocijo en los cubanos y, aunque con cautela, abonó en la esperanza de una reducción de las tensiones con el gobierno de Barack Obama.

Aunque La Habana aún no reaccionó y los medios locales, bajo control estatal, no informaron de la decisión, cubanos que se enteraron por varias vías la celebraron, la oposición la aplaudió pero pidió reciprocidad, y académicos señalaron que se debe avanzar en la tendencia de bajar la hostilidad.

La medida abrió la posibilidad a los cubano-estadounidenses de viajar a la isla a visitar familiares una vez al año, en vez de cada tres, elevó la suma que pueden gastar a diario de 50 a 179 dólares, y permite hacer negocios con La Habana en alimentos y medicinas sin tener que pagar por adelantado en efectivo, como hasta ahora.

La ley, aprobada el martes y que deberá ser sancionada por Obama, revocó medidas adoptadas en 2004 por el entonces presidente George W. Bush para reforzar el embargo que Washington aplica contra Cuba desde 1962.

Aunque el Departamento del Tesoro minimizó el alcance en el plano comercial --importante para Cuba, pues compra alimentos a Estados Unidos por unos 700 millones de dólares--, en el caso de los viajes es altamente sensible porque cerca de un millón y medio de cubanos reside en ese país, emigrados por razones políticas y económicas.

“Va a beneficiar muchísimo a la familia cubana. Es excelente porque ahora veré a mis familiares con más frecuencia”, declaró a la AFP Adriana Sánchez, quien trabaja en un hotel de La Habana Vieja.

Puede ser el inicio esperado

Para el opositor Oscar Espinosa “es una buena noticia” que va “a contribuir a la unidad de los cubanos”, y tras decir que “espera reciprocidad de Cuba” señaló que puede ser “el inicio” de un acercamiento.

“No es el único paso que puede dar Obama, pero sí es muy positivo. Es un mensaje muy claro a Cuba, que debe responder”, opinó el ex comandante y opositor Eloy Gutiérrez Menoyo.

El académico cubano Carlos Alzurgaray opinó que la medida no es decisiva, pero destacó la importancia de que “revierte la tendencia” dura de Bush. “Puede ser un primer paso” o un “avance” en el cambio de una política hacia la isla.

“Tiene efecto positivo por los problemas familiares (...) pero desde el punto de vista de la política hacia Cuba no se habrá producido un cambio significativo”, dijo a la AFP Luis Fernández, Subdirector del Centro de Estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana.

La decisión del Congreso ocurre una semana después de la sonada reestructuración del Gobierno cubano, con la destitución del vicepresidente Carlos Lage y del canciller Felipe Pérez Roque, acusados por Fidel Castro de “indignos” y de haber creado ilusiones en “el enemigo”, sin mayores explicaciones oficiales.