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Las lluvias de los últimos días han destruido la mayoría de las cosechas de la primavera en Haití, donde los daños son especialmente significativos en la región suroeste, según las autoridades haitianas.

Con estas precipitaciones se agrava aún más la situación para miles de personas que se encuentran en inseguridad alimentaria, después de que en octubre del año pasado el huracán Matthew arrasara el cien por cien de los cultivos de la región sur del país y la de varios departamentos del norte.

Según el representante del gobierno en Grand Anse (sur), Lhen Schiller Torchon, “las últimas lluvias afectaron a la mayoría de las cosechas y, de seguir así, no habrá producción y será un desastre”.

Mientras, un comunicado del Gobierno anuncia que da prioridad a la región sur del país en el nuevo presupuesto nacional “para ayudar a la gente que tiene más necesidades. Sabemos que la inversión y la ayuda directa a las comunidades es lo que más importante.”

POBREZA

El Programa Mundial de Alimentos en Haití cifra en un 59% la población en situación de extrema pobreza, después de que el huracán Matthew afectara a casi dos millones de personas y causara daños por valor de 1,900 millones de dólares, cerca del 23% del producto interior bruto del país.

Según las más recientes evaluaciones realizadas por la Coordinación Nacional para la Seguridad Alimentaria (CNSA) en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y otros asociados, las intervenciones humanitarias han reducido la inseguridad alimentaria en los departamentos más afectados por Matthew.

En particular, desde octubre de 2016, el nivel de inseguridad alimentaria en Grand Anse disminuyó del 78% al 54%, señaló en declaraciones a Efe el responsable de comunicación del PMA, Lorene Didier.

Sin embargo, las zonas afectadas por el huracán todavía necesitan asistencia alimentaria, “ya que una proporción significativa de los hogares de los agricultores no serán autosuficientes hasta junio, y es probable que la inseguridad alimentaria aumente durante la temporada de escasez debido a la limitada disponibilidad de alimentos y el aumento de los precios de los productos básicos”.

Didier explicó que, según el Índice de Riesgo Climático 2016, Haití, es el tercer país más afectado por fenómenos meteorológicos extremos.

“Los desastres naturales recurrentes agravan la fragilidad de la economía, destruyen los activos productivos y perturban los medios de subsistencia, y el acceso a los alimentos empeora, de modo que el fortalecimiento de la gestión y la preparación en casos de desastre a nivel nacional es una prioridad para el Gobierno”, apuntó.

Actualmente, el PMA dirige una iniciativa en cooperación con los Gobiernos de Haití, la República Dominicana y Cuba con el objetivo de mejorar la colaboración Sur-Sur en la gestión de desastres, particularmente en el desarrollo de sistemas de alerta temprana para para mitigar su impacto y salvar vidas, señaló Didier.