• Río de Janeiro, Brasil |
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  • EFE

Bajo el lema "Instinto de Vida", un grupo de ONGs latinoamericanas presentó hoy en Río de Janeiro una campaña que persigue reducir a la mitad el número de homicidios en la región y salvar 365,000 vidas en diez años, unas 180,000 de ellas solo en Brasil, el "campeón mundial" de la violencia letal.

"Instinto de Vida" cuenta con el respaldo de 30 organizaciones no gubernamentales de siete países latinoamericanos y pretende movilizar a los poderes públicos y los ciudadanos para rebajar la violencia en la región.

Las cifras son escalofriantes: América Latina cuenta apenas con el 8 por ciento de la población mundial pero concentra el 38 por ciento de los homicidios globales y, si no se toman medidas urgentes, la tasa regional de crímenes puede pasar del 21 al 35 por 100,000 habitantes en 2030, según estos grupos.

La iniciativa reúne a organizaciones de Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Venezuela y Brasil, que lidera la lista de países más violentos, con más de 60,000 homicidios al año.

Una de cada 10 personas asesinadas en el mundo es brasileña y al menos 50 millones de brasileños, alrededor del 35 % de la población del país, perdió a un familiar o a un amigo víctima de un asesinato y un 17 % tiene a una persona próxima desaparecida, según un sondeo elaborado por la firma Datafolha para el Fórum Brasileño de Seguridad Pública.

Además, cerca de 16 millones de personas, un 12 por ciento de los entrevistados, tuvieron alguien de su círculo afectivo muerto por un agente de seguridad o un policía.

El problema incide todavía más en la población negra, pues el 38 % perdió algún amigo o familiar víctima de un homicidio, frente al 27 % de los blancos, y la violencia es mayor en las zonas empobrecidas, como el norte y centro oeste del país.

El 64 % de la población reconoce que las mayores víctimas de violencia en Brasil son jóvenes, negros y de sexo masculino.

El levantamiento señala también que el 4 % de los encuestados sufrió heridas de armas de fuego, mientras que el 8 % fue herido con arma blanca y el 12 % tuvo amenazas de muerte.

La mayoría de los consultados, el 56 %, está de acuerdo en que la policía pueda ocupar favelas para enfrentar al crimen organizado, aunque casi la totalidad -el 93 %- sostiene que los agentes deben preservar la vida por encima de todo.

Para la elaboración del sondeo fueron entrevistadas 2,065 personas en 150 municipios brasileños entre el 3 y el 8 de abril.

A juicio de Ilona Szabo, directora del Instituto Igarapé, uno de los impulsores de la iniciativa, la reducción de la violencia pasa por la colaboración entre todas las esferas del Estado, desde la federal a la municipal, y la implicación de la sociedad.

"Si no se logra reducir la violencia, sólo en Brasil morirán más de 590,000 personas asesinadas en los próximos diez años", advierte Szabo, quien subraya que esta situación "no es normal y no es aceptable, pero es posible cambiar".

"Los números asustan", agregó la especialista, convencida de que "hay que contribuir y movilizar a la sociedad y los Gobiernos para revertir la cuestión de los homicidios"

"La 'desnormalización' de la violencia es un paso necesario para conseguir implementar los planes de reducción de homicidios", afirmó.

La primera actividad de la campaña "Instinto de Vida" es la apertura del portal "Vivos en nosotros", cuyo objetivo es mantener la memoria de víctimas de homicidios y convertirse en un instrumento de presión para que los poderes públicos adopten medidas urgentes contra la violencia.