•   Buenos Aires, Argentina.  |
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  • EFE

La japonesa Kosaka Kumiko, monja de la Iglesia católica, declaraba hoy por segunda vez ante la Fiscalía por su supuesta implicación en un caso de abusos sexuales contra menores de un instituto para sordomudos en la provincia argentina de Mendoza (oeste), que la mantiene detenida desde la pasada semana.

Según informaron hoy a Efe fuentes judiciales, la religiosa llegó a las 9.30 hora local (12.30 GMT) a los tribunales mendocinos para comparecer ante el fiscal Gustavo Stroppiana, los abogados querellantes y su defensor, en una sesión de varias horas y que estuvo dividida por varios intermedios. Por el momento se desconoce el contenido de la declaración de la monja, que está acusada de la "comisión por omisión" del delito de abuso sexual con "acceso carnal gravemente ultrajante agravado".

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A principios de mayo, la religiosa se entregó en Buenos Aires tras estar un mes prófuga y, ya detenida, fue trasladada a Mendoza, donde el pasado día 4 declaró ante el fiscal y negó los hechos por los que se le acusa.

En la causa en el que está siendo investigada ya hay otras cinco personas detenidas, entre ellas dos sacerdotes, imputadas por varios casos de abuso sexual a menores de entre 10 y 12 años del Instituto Antonio Próvolo para niños hipoacúsicos, situado en la localidad mendocina de Luján de Cuyo.

Además de la japonesa, los detenidos son dos sacerdotes -el octogenario Nicolás Corradi y Horacio Corbacho, de 55 años- y tres empleados del instituto. En la causa, destapada a finales de 2016, una adolescente, que tiene ahora 17 años, acusó a la monja y dijo haber sufrido abusos de parte de Corbacho cuando tenía 5 años.

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La víctima señaló en su testimonio que la monja "fue quien le puso el pañal tras la violación que sufrió ocultando y teniendo conocimiento que había sido violada, lo cual la hace cómplice primario del delito del abuso". Kosaka Kumiko llegó al Próvolo en 2007 y permaneció allí varios años, tras los que pasó por otros centros religiosos.

En diciembre del año pasado, el arzobispo de Mendoza, Carlos María Franzini, manifestó su dolor por "el daño hecho a las víctimas" y aseguró que la archidiócesis nunca fue notificada de antecedentes penales que pesaran sobre los sacerdotes imputados ni de denuncias sobre en el instituto, algo que remarcó, de haber tenido conocimiento, habrían "actuado inmediatamente".