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Vestidos de negro, con una enorme bandera venezolana y flores, opositores marcharon de nuevo este jueves en Caracas contra el presidente Nicolás Maduro, en un clima de radicalización de las protestas que dejan 39 muertos en seis semanas.

“Basta de violencia, ni un muerto más”, decía un letrero que llevaba una joven en la manifestación realizada tras la muerte el miércoles de Miguel Castillo, de 27 años, quien recibió un disparo en una marcha de miles de opositores que derivó en fuertes choques con las fuerzas de seguridad.

“Nos están matando, pero no nos vamos a cansar, vamos a seguir en la calle hasta que el Gobierno caiga, aunque la represión sea peor”, afirmó Carlos Briceño, estudiante de la universidad donde se graduó el joven fallecido.

El Gobierno, por su parte, prosiguió este jueves sus reuniones con diversos sectores que impulsan una Asamblea Nacional Constituyente, convocada la semana pasada por Maduro para “lograr la paz” y “derrotar a los violentos”.

Para hoy se prevé otra marcha, esta vez encabezada por “abuelos”, con la meta de llegar a la Defensoría del Pueblo, a la que acusa de servir al Gobierno.

Pero hasta ahora, tras seis semanas de protestas, las fuerzas de seguridad no han dejado que los opositores lleguen al centro, donde están el palacio presidencial de Miraflores y los poderes públicos, produciéndose batallas campales con los manifestantes en el este y oeste de la ciudad.

Protestas no cesarán

El analista Luis Vicente León estima difícil que las protestas se desactiven completamente, pues tienen como caldo de cultivo la crisis económica, con severa escasez de alimentos y medicinas y una inflación considerada la más alta del mundo.

Como reflejo de la crisis, según cifras oficiales divulgadas esta semana, la mortalidad infantil aumentó 30.12% el año pasado frente a 2015, mientras la materna se disparó un 65%.

Para León, el gran reto de la oposición es garantizar que las protestas sean “pacíficas”: “La protesta pacífica es kriptonita para el Gobierno. La protesta violenta es oro en polvo para él”, opinó.

Cada vez es más frontal el choque entre los antimotines que lanzan bombas lacrimógenas y chorros de agua, y manifestantes encapuchados que se protegen con escudos de madera y metal, y responden con piedras, cócteles molotov, bombas de pintura y hasta excrementos.

En la Plaza Altamira, bastión opositor, un grupo de jóvenes sin capuchas recogía dinero este jueves en recipientes plásticos, de conductores y transeúntes que ni siquiera preguntan por el destino de su donación.

Escenario internacional 

El Gobierno venezolano acusó este jueves a Estados Unidos de financiar y dar “apoyo logístico” a los “grupos violentos” de la oposición, que “han facilitado una insurgencia armada”.

Mientras el director de la Agencia Central de Inteligencia de EE. UU. (CIA), Mike Pompeo, advirtió que “cada vez es mayor” el riesgo de que las milicias armadas de Venezuela “actúen fuera de control” y alertó del “alto riesgo” que supone la creciente transferencia de armas en el país petrolero.

El director nacional de Inteligencia, Dan Coats,afirmó ante la misma comisión que “el impopular Gobierno autocrático de Venezuela recurrirá a medios cada vez más represivos para
contener a opositores políticos y disturbios callejeros”.

“El riesgo de que estos colectivos actúen fuera de control aumenta cada minuto”, aseveró Pompeo, en alusión a estas milicias armadas por el Gobierno de Nicolás Maduro.  “Hay muchas armas circulando en Venezuela y el riesgo es increíblemente real y serio, y una amenaza para Suramérica, Centroamérica y no solo en Venezuela”, manifestó el director de la CIA.

No obstante, dijo, la CIA no ha detectado grandes trasiegos de armas.