•   Taormina, Italia  |
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  • EFE

os líderes del G7, reunidos en la ciudad italiana de Taormina (isla de Sicilia), reclamaron hoy "esfuerzos coordinados a nivel nacional e internacional" para la gestión del flujo migratorio, al tiempo que defendieron "el derecho soberano a controlar" las fronteras.

"Mientras defendemos los Derechos Humanos de todos los inmigrantes y refugiados, reafirmamos los derechos soberanos de los Estados, individuales o colectivos, para controlar sus propias fronteras en su interés y seguridad nacional", según el comunicado final de la reunión.

El G7 señaló que el flujo de inmigrantes y refugiados "a gran escala" es una tendencia mundial, una mención querida por Italia, que ha defendido que esta cuestión no es algo local.

Y manifestó que "la gestión y el control de los flujos migratorios requiere un enfoque de emergencia y a largo plazo" pero, subraya el Grupo, respetando "la distinción" entre refugiado e inmigrante.

Las democracias más industrializadas del planeta manifestaron también que reconocen "la necesidad de apoyar a los refugiados para que regresen a sus países de origen en la medida de lo posible", de forma segura e impulsando la reconstrucción de sus comunidades.

El control de las fronteras es algo reclamado por distintos miembros del G7, como Reino Unido, pero más vehementemente por la administración estadounidense de Donald Trump, que planea construir un muro en la frontera de su país con México, entre otras medidas.

El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, dijo en rueda de prensa que la cuestión africana "ha captado el interés de todos los líderes, a partir del propio Trump".

Y consideró que la mención al tema migratorio "reconoce el valor fundamental de la acogida humanitaria".

La cumbre ha sido celebrada en Taormina, entre otras cosas porque, por su posición geográfica, se encuentra en el centro del canal migratorio del Mediterráneo central, por el que en 2016 alcanzaron las costas italianas alrededor de 181.000 inmigrantes.

Por eso, la presidencia italiana ha dado importancia a las relaciones con África, invitando a la mesa del G7 a cinco Estados de ese continente: Túnez, Kenia, Níger, Nigeria y Etiopía.

En la declaración final se hace especial alusión a África, al afirmar que su "seguridad, estabilidad, sostenibilidad y desarrollo" suponen una "alta prioridad" para este Grupo.

Por eso, desde Taormina, las siete democracias más industrializadas del planeta manifestaron su apoyo a la agenda 2063 de la Unión Africana para "proporcionar a las nuevas generaciones en particular adecuadas destrezas, calidad de infraestructuras, recursos financieros y acceso a un próspero y seguro futuro".