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  • AFP

Entre pesquisas y operaciones de desminado, se han puesto a prueba los nervios de aquellos que residen en los barrios donde se despliegan las investigaciones sobre el atentado de Mánchester (noroeste).

En Moss Side, barriada modesta al sur de la ciudad y frecuentada por el kamikaze Salman Abedi, los habitantes no dejan de ver pasar una y otra vez una camioneta blanca con un equipo buscaminas.

"Todo el mundo está inquieto", dice David Bailey, de 29 años, que tiene una propiedad en la calle junto el lugar donde opera el equipo. "Tengo miedo", concreta. Nunca había imaginado un drama así "en mi puerta".

La policía británica lleva a cabo una amplia operación para desmantelar la red que hay detrás del atentado, que causó 22 muertos el lunes por la noche. La publicación de fotografías del autor y el llamado a testigos, están entre sus acciones más recientes.

El sábado por la noche todavía se estaban desarrollando algunas operaciones de búsqueda, una de ellas en Moss Side, donde todos los habitantes de los alrededores fueron evacuados mientras la zona era aislada por la policía.

"Vi a alguien salir, un policía sin lugar dudas, con una pequeña jaula, creo que habían puesto a un gato dentro", manifestó Nicholas Turner, de 20 años.

Turner trabaja en la sala de conciertos Arena pero no estaba de servicio la noche en que Salman Abedi, británico de origen libio, hizo explotar un artefacto a la salida del concierto de la cantante de pop estadounidense Ariana Grande.

"Evidentemente estaba nervioso aquella noche (...) Pero afortunadamente ninguno de mis conocidos resultó herido o muerto", declaró a la AFP.

"Es una conmoción cuando pasa esto cerca de tu casa", comentó el viernes a la AFP Aisha Rafiq, mientras la policía registraba en Moss Side la peluquería contigua a la farmacia donde ella trabaja.

La última pesquisa en el barrio, el sábado, se completó con la detención de dos hombres de 20 y 22 años.

Ansiosos 

La policía armada patrulla las calles del centro de la ciudad, recordando la amenaza terrorista, y se ha desplegado ampliamente para el acontecimiento deportivo de este domingo, unas populares marchas a pie.

Según David Hart, director de comunicación de la Great Manchester Run, la serie de carreras que se desarrollan durante la jornada, entre ellas la media maratón de esta mañana, muchos habitantes se precipitaron a preguntar cómo podían participar, aunque algunos corredores tiraron la toalla.

"Estamos impresionados por la reacción. Recibimos miles de mensajes de gente que aprobaba la decisión de mantener las carreras y decía que se presentaría", explicó a la AFP. "Esto depende de la gente, está claro, y nosotros respetamos la decisión de aquellos que han renunciado. Sin embargo, el mensaje era más de la gente quería venir", afirmó.

En la plaza central de St Ann, convertida en lugar de reencuentro, un globo explota e inquieta a los más pequeños. Una mujer los tranquiliza.

"No voy a dejar que dicte mi conducta cualquier otra persona", manifiesta Zita Weston, de 44 años. Trabaja en una empresa que da frente al vestíbulo de la sala Arena y su hija, de 13 años, tiene amigas que asistieron al concierto y salieron sanas y salvas.

"Esto vuelve a las personas alarmistas y un poco ansiosas pero no nos impedirá venir aquí", dice mientras deposita flores.