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  • AFP

Las fuerzas iraquíes avanzaban este lunes en el oeste de Mosul, último gran bastión del grupo Estado Islámico (EI) en Irak, donde pidieron a los civiles que huyeran de los barrios controlados por la organización yihadista.

"Nuestras tropas siguen avanzando (...) y han entrado en los barrios de Al Saha al Ula, Al Zinjili y Al Shifaa, así como en el hospital republicano", anunció el portavoz del mando conjunto de las operaciones (JOC) Yahya Rasul.

EI utiliza "vehículos bomba, francotiradores y kamikazes" contra las fuerzas iraquíes, afirmó a la AFP.

Los barrios mencionados por Rasul están situados al norte del casco antiguo de Mosul (norte) y continúan casi íntegramente en manos de EI.

Con el respaldo de una coalición internacional dirigida por Estados Unidos, las fuerzas iraquíes iniciaron a mediados de octubre una amplia ofensiva para reconquistar Mosul, en poder de los yihadistas desde junio de 2014.

Tras haber tomado en enero la parte oriental de la ciudad, las tropas de Bagdad lanzaron en febrero una operación para adueñarse de la parte occidental.

Por segunda vez en una semana, la aviación iraquí soltó "miles de octavillas" sobre los barrios controlados por EI para pedir a los habitantes que huyeran de la zona de combates, afirmó este lunes el JOC.

Temor por los civiles

Hasta el momento, el ejército recomendaba a los civiles que permanecieran en sus casas durante los enfrentamientos, con el fin de reducir el número de desplazados y evitar daños mayores.

La oenegé Save The Children lamentó el cambio de estrategia de los militares y se mostró muy preocupada por la posibilidad de que los "civiles, sobre todo los niños, se encuentren entre dos fuegos" al intentar abandonar sus viviendas.

La ONU también expresó su inquietud respecto a la situación de los entre 180.000 y 200.000 civiles que, según ella, permanecen en las zonas controladas por los yihadistas, especialmente en el casco antiguo.

"Nos preocupa mucho que ahora, en la fase final de la campaña para retomar Mosul, los civiles en las áreas [en manos de EI] corran probablemente un mayor riesgo que en otros momentos de la ofensiva", declaró Lise Grande, la coordinadora humanitaria de la ONU en Irak.

Rasul justificó las nuevas recomendaciones en la necesidad de despejar el oeste de Mosul, especialmente el casco antiguo, un lugar densamente poblado. La reconquista de esa zona, un laberinto de callejones, está siendo especialmente difícil para las fuerzas iraquíes.

El acceso al "casco antiguo está totalmente bloqueado por el sur desde hace bastante tiempo, y nuestras tropas están presentes en el norte y el oeste", precisó el portavoz del JOC. La parte oriental de la zona está delimitada por el río Tigris, que divide la ciudad en dos.

La batalla de Mosul causó cientos de miles de desplazados y numerosos muertos entre la población civil.

Estados Unidos reconoció el jueves su peor error desde el principio de la campaña contra el EI: el 17 de marzo, mató a 105 civiles en un bombardeo en Mosul.

La investigación militar estadounidense atribuyó, no obstante, este balance al grupo yihadista, que había colocado explosivos en el objetivo. Una "explosión secundaria" hizo que se derrumbara todo el edificio, atrapando a 101 personas que estaban refugiadas dentro, mientras que cuatro vecinos también murieron, según el informe de Washington.

Aunque la caída de Mosul sería un revés mayúsculo para el EI, esta no supondría el final de la guerra contra la organización extremista, que sigue controlando territorios en tres provincias iraquíes y perpetra frecuentes ataques contra las zonas gubernamentales.