•   Londres, Inglaterra  |
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  • AFP

Los londinenses que trabajan cerca de London Bridge y Borough Market volvieron este lunes con todo el ánimo del que eran capaces, pero teniendo muy presente la matanza ocurrida a pocos metros hace menos de 48 horas.

"No hay motivo para el miedo, tenemos que mostrarnos desafiantes, ¿no?", dijo a la AFP Grace McGillick, una empleada de recursos humanos que trabaja en la zona.

Cerca del London Bridge está el Shard, el rascacielos más alto de Europa, numerosas oficinas, y el Borough Market, un mercado rodeado de bares que el sábado por la noche fueron tomados por asalto por tres atacantes que pasaron a cuchillo a decenas de personas, hasta dejar 7 muertos y 48 heridos.

Antes, los agresores habían cruzado a toda velocidad el puente de London Bridge con una furgoneta, subiendo a la vereda y atropellando a quienes encontraron a su paso. Los tres atacantes acabaron muertos, abatidos por la policía.

Este lunes, un semáforo torcido, casi completamente derribado, en el extremo sur del puente, recordaba el viaje endiablado de los atacantes. El puente estaba cerrado al tráfico, excepto a las bicicletas, que iban y venían con otra holgura que lo habitual. También lo transitaban los peatones, en su inmensa mayoría trabajadores, ni un turista a la vista.

La policía acordonaba la escena del crimen, y era imposible acercarse. En la zona prohibida, hay muchas empresas a las que sus empleados no podían acercarse.

"Caos, terror, alarma"

Uno de éstos era William Narváez, un colombiano de Cali, de 55 años, que trabaja en una empresa de reciclaje y no podía franquear el cordón policial para llegar hasta ella.

"La verdad es que toda la población de Londres, los que vivimos aquí, los que son de aquí y los que no somos, estamos bastante conmocionados", narró a la AFP.

"Estamos en un momento de caos, de terror, estamos en una situación de alarma grave. Debemos poner mucho cuidado porque no sabemos en qué momento puede volver a pasar", añadió.

Narváez llegó hace 20 años a Londres, pero recuerda bien la violencia del narcotráfico en su ciudad, y cree que los atentados yihadistas en el Reino Unido -tres en tres meses, con 34 muertos- son diferentes.

"En esa época estaba la guerra entre las mafias de Medellín y la de Cali, y nos tocó vivir muy de cerca la situación. No era nada parecido a esto", afirmó.

"Esta gente (la de Londres) actúa de una manera más extremista, en el sentido de que atacan a cualquier persona que va por la calle, con carros, con armas blancas, como cuchillos, machetes. Eres un ciudadano que va desapercibidamente, muy acostumbrado a la tranquilidad, a la paz, y de un momento a otro occurren estas cosas", explicó.

"Eso quisiéramos todos, vivir en paz, no solo en Colombia, sino en todas las partes de Europa azotadas por el terrorismo", sentenció.

Como Narváez, Jessica Bony no podía llegar a su oficina, situada sobre el pub The Barrowboy and The Banker.

"Es escalofriante", dijo Bony. "Normalmente hay mucho trasiego, todo el mundo cruza el puente para ir al trabajo. Hoy intentan ir a trabajar, pero el ambiente es muy diferente", constató.

Charly Doy, propietario de un quiosco en el puente, describió el ambiente como "extraño", pero dijo que se sentía reconfortado por la gran presencia policial.

El negocio, sin embargo, no era el mismo. "Sólo tuve un cliente. Cerraré antes si sigue así. Normalmente hay mucha gente, mucho bullicio", destacó.