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El Congreso estadounidense vuelve a estar en el centro de todas las miradas con la investigación de una posible colusión entre el comité de campaña de Trump y Moscú: dos audiencias públicas tendrán lugar en los próximos dos días, con el testimonio clave de James Comey, exdirector del FBI.

Comey, sorpresivamente despedido por Donald Trump el 9 de mayo y quien se ha mantenido en silencio desde entonces, será interrogado el jueves por el Senado en una audiencia pública para determinar si el presidente lo presionó buscando influir en la investigación de la trama rusa.

Los testimonios anónimos de gente cercana a Comey y sus notas escritas, que se han filtrado a la prensa, parecen indicar que sí. Y eso podría verse como un intento de obstrucción de la justicia, un delito que justificaría la apertura de un juicio político. 

De acuerdo con CNN, Comey está dispuesto a contar todo lo que sabe. 

Desmentirá a trump

Según ABC, el exdirector del FBI no acusará al presidente de obstrucción de la justicia, pero desmentirá algunas de sus afirmaciones, como cuando dijo en mayo que Comey le había asegurado que el nombre del presidente no aparecía en esa investigación. 

Comey además ha sugerido que guarda grabaciones de todas sus conversaciones con el presidente.

Cuando el martes se le consultó en el salón Roosevelt de la Casa Blanca, donde recibía a líderes republicanos, si tenía algún mensaje para Comey, Trump se limitó a decir: “Le deseo suerte”.

Un avance de esta audiencia pública tendrá lugar el miércoles, también ante la comisión de inteligencia del Senado, con cuatro testigos importantes: el director nacional de inteligencia Dan Coats, el jefe de la NSA Mike Rogers, el director interino del FBI Andrew McCabe y Rod Rosenstein, fiscal general adjunto.

“En vez de apoyarnos en artículos de prensa y rumores, le preguntaremos directamente a quienes estuvieron involucrados”, dijo el senador republicano Marco Rubio, uno de los 15 miembros de la comisión. 

“Me alegro de que sea una audiencia pública”, dijo el líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer. “En esta materia los estadounidenses deben saber toda la verdad y nada más que la verdad”.

La filtración de un documento secreto de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), que apareció en el sitio web The Intercept el lunes, echó más gasolina al fuego. 

Un proveedor de la agencia fue arrestado por enviar dicho documento, que detalla cómo la inteligencia militar rusa intentó ingresar en varios sistemas electorales antes de la elección de noviembre. El Kremlin negó cualquier tipo de injerencia.

Este documento confirma las sospechas de pirateo informático por parte de Rusia para minar la confianza del público en el sistema electoral estadounidense y para perjudicar la candidatura de la demócrata Hillary Clinton.