• Al Khazer, Irak |
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En el campamento de Al Jazer, los desplazados iraquíes escaparon quizás a los combates y a los yihadistas pero ahora tienen que hacer frente a otros enemigos, como serpientes y escorpiones, que ponen en peligro la vida sobre todo de los niños en esta zona desértica.

Unas 32.000 personas que huyeron de los combates de Mosul, donde las fuerzas iraquíes llevan a cabo desde octubre una ofensiva contra el grupo Estado Islámico (EI), viven en las 7.000 tiendas de este campamento, situado al sureste de la segunda ciudad del país.

En Mosul, la temperatura actual oscila entre los 40 y 45ºC, lo que favorece la aparición de múltiples reptiles, algunos de ellos venenosos.

Para su hija recién nacida, Luai Mohamed Yusef tuvo que confeccionar una cama con una caja de plástico, suspendida con cuerdas en medio de la tienda, para evitar visitas inoportunas.

En su cuna, Siham, que solo tiene 40 días, duerme tranquilamente.

Una recién nacida duerme en una canasta suspendida para evitar las picaduras de serptientes y escorpiones / AFP"No podía permitirme una cama de verdad porque no tengo los medios, así que construí esta cuna", explica a la AFP Luai, de 22 años, que llegó hace un mes a este campamento, junto a su mujer y su bebé.

"Deja de gritar (...) cuando la duermo" dentro de esta cama, añade.

La cama está suspendida para evitar los mordeduras de los reptiles, cuenta. "Al principio, dormía en el suelo, pero tuve miedo un día cuando vi que un ciempiés se acercaba a ella", recuerda.

"Me dio miedo la idea de que un día un reptil la mordiera", insiste.

El número de escorpiones, serpientes y otros reptiles venenosos aumenta a medida que las temperaturas suben. "No podemos hacer nada", dice Luai.

Pánico y resignación

En estas últimas semanas, los habitantes del campamento sintieron pánico al ver que el número de reptiles iba en aumento.

En una clínica del International Medical Corps en Al Jazer, Mohaned Akram, médico pediatra, asegura que examina cada día a decenas de pacientes, muchos de ellos niños.

Según él, en estas últimas semanas se ha producido un aumento de las picaduras y, hace unos días, curó a un niño que sufrió una de escorpión.

Nawar Hasan Husein dice que no pega ojo por miedo a que algún animal muerda a su hija de seis meses, que duerme en el suelo.

Este hombre de 22 años explica que los niños también padecen mucho el calor, lo que les obliga a permanecer dentro de la tienda.

"Mi hija sufre con el calor y, como no hay electricidad (...) el aparato de aire acondicionado que la administración del campamento nos dio no funciona", se lamenta Nawar.

Según Mohaned Akram, decenas de desplazados padecen sarna por culpa del calor y de las pésimas condiciones higiénicas.

"Hemos registrado cientos de casos de esta enfermedad, hemos aplicado el tratamiento necesario y también hemos dado consejos, porque la sarna es contagiosa", precisa.

En los campamentos, se están realizando campañas de información sobre estas enfermedades, declaró a la AFP Dastan Mansur, un responsable de Al Jazer.