• Bruselas, Bélgica |
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  • AFP

Los responsables de la Unión Europea expresaron este viernes su temor por un retraso e incluso un fracaso de las negociaciones del Brexit, después que la primera ministra británica, Theresa May, no lograra su objetivo de reforzar una mayoría absoluta en el parlamento que finalmente perdió.

"No sabemos cuándo las negociaciones del Brexit comenzarán. Sabemos cuándo deben terminar. Hagan lo posible para evitar un 'no acuerdo' como resultado de una 'no negociación'", resumió en un tuit durante la mañana el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

La primera ministra británica había convocado en abril comicios anticipados con el objetivo de reforzarse de cara a las negociaciones del Brexit, apoyada en la amplia ventaja en los sondeos de la que gozaba entonces.

Los europeos celebraron esta convocatoria anticipada, ya que, a su juicio, una líder con un fuerte respaldo electoral en Londres estaría en disposición de hacer concesiones a sus socios durante las complejas negociaciones del Brexit.

Sin embargo, después que May no lograra su objetivo, al quedarse a una decena de escaños de la mayoría absoluta, mostraron su preocupación por el impacto de este resultado en las negociaciones, que tenían previsto iniciar el 19 de junio.

Tras reunirse con la reina Isabel II y anunciar la formación de un nuevo gobierno, la primera ministra británica, a quien un fortalecido líder de la oposición pidió su dimisión, intentó despejar a primera hora de la tarde parte de las incertidumbres.

"Este gobierno guiará al país a través de las cruciales negociaciones del Brexit, que comienzan justo en 10 días", aseguró May, a quien el presidente del Consejo Europeo respondió: "No hay tiempo que perder". "Nuestra responsabilidad ahora es garantizar el Brexit menos perturbador", añadió Tusk.

Esfuerzos 'para lograr un acuerdo'

Las advertencias sobre un "no acuerdo" no son baladíes. Durante la campaña electoral, el ministro británico para el Brexit David Davis, amenazó con dejar la mesa de negociación y subrayó que en caso de una salida de la UE sin acuerdo "no habrá nada que pagar".

El tema financiero aparece como uno de los más complejos en el proceso de divorcio, máxime cuando las estimaciones de esta factura a pagar por Londres oscilan entre los 50.000 y 100.000 millones de euros. Los derechos de los ciudadanos europeos en Reino Unido es otros de los asuntos peliagudos.

Y, sin progresos en estos aspectos y sobre la frontera en la isla de Irlanda, los 27 se niegan a empezar a discutir el futuro marco de relaciones con Reino Unido, que podría incluir un pacto de libre comercio como quiere Londres.

"Unamos nuestros esfuerzos para cerrar un acuerdo [de divorcio]", reiteró el negociador europeo Michel Barnier, quien había dejado entrever que estaban dispuestos a dejar un poco de tiempo a Londres para prepararse antes del inicio de las negociaciones.

Un gobierno británico débil puede conducir a unas negociaciones sobre el Brexit "malas" para ambas partes, había indicado durante la mañana el comisario europeo de Presupuesto, Günther Oettinger. May anunció que buscará el apoyo de los unionistas de Irlanda del Norte para lograr una mayoría.