• Barcelona, España |
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  • EFE

Los independentistas que gobiernan la región de Cataluña anunciaron hoy su intención de convocar para el 1 de octubre un referéndum soberanista, mientras que el Gobierno de España dejó claro que adoptará todas las medidas necesarias para impedirlo.

Después de meses de debates internos y encontronazos con el Ejecutivo central de Mariano Rajoy los nacionalistas catalanes confirmaron hoy su pretensión de llevar a cabo una consulta sobre la independencia, que la Justicia española considera inconstitucional, y le pusieron fecha y pregunta.

"¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república?", es la pregunta que el próximo 1 de octubre los independentistas quieren trasladar a los ciudadanos de Cataluña, una rica región de 7.5 millones de habitantes, según explicó hoy el presidente de esa región española, Carles Puigdemont.

Sin embargo, el anuncio de hoy no se ha acompañado de ningún decreto de convocatoria escrito, ya que ello podría ser recurrible inmediatamente por el Gobierno central y sus firmantes llevados ante la Justicia.

El movimiento soberanista está impulsado por grupos que tienen la mayoría en el Parlamento regional pero que no alcanzaron el 48 % del voto popular en los comicios de finales de 2015.

Un primer intento de llamar a las urnas a los catalanes, en noviembre de 2014, acabó en una consulta informal, sin valor legal alguno, después de que el Tribunal Constitucional de España anulara la convocatoria.

Además, los promotores de esa consulta -el expresidente catalán Artur Mas y dos integrantes de su Gabinete- fueron procesados por la Justicia española y condenados a penas de inhabilitación para cargo público.

A diferencia de entonces, ahora el Gobierno español se muestra mucho más firme y no prevé la posibilidad de que se instalen urnas, ni siquiera para una consulta informal.

El Ejecutivo central recurrirá "todos y cada uno de los intentos" que supongan un "desafío" al Estado de Derecho, dijo el ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo.

Encuadró el anuncio de Puigdemont de hoy de "escenificación" que refleja la "soledad y aislamiento" de los soberanistas catalanes y que, además, responde a una "estrategia cada vez más minoritaria, unilateral y radical".