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Gran parte de Europa sufrió ayer las consecuencias de una ola de calor, la más fuerte desde 2005 en Francia. Londres enfrentó su día más caluroso desde 1976 y Portugal seguía luchando contra un incendio mortífero.

En Francia, la canícula inédita desde hace doce años, que comenzó el domingo, durará según las previsiones hasta hoy, con un punto máximo de 37° el miércoles, día de la tradicional Fiesta de la música.

Las autoridades activaron un número especial gratuito para llamadas y tomaron medidas para los más vulnerables, como las personas mayores. En París y los suburbios, los parques estarán abiertos las 24 horas. El calor provoca una contaminación por ozono, especialmente en el sur y en la región parisina, por lo que se aplican restricciones a la circulación de vehículos. Un hombre fue hallado muerto en el río Loira (oeste), en cuyas aguas se ahogó cuando intentaba refrescarse.

En España, la canícula prevista para al menos hasta el domingo afecta desde el jueves pasado con temperaturas máximas de 40°. Cerca de Madrid, jóvenes estudiantes fueron trasladadas a un tanatorio donde había acondicionado y crece la polémica sobre la carencia de aire acondicionado en los establecimientos públicos del país después de la austeridad aplicada en los últimos cinco años.

En Gran Bretaña, los termómetros alcanzaron los 33.9 °C en el oeste de Londres, haciendo del miércoles el día de junio más caluroso desde 1976. Los organizadores de las prestigiosas carreras hípicas de Ascot planean aligerar el estricto uso vestimentario que se aplica a los asistentes a esas pruebas.

El recubrimiento de una autopista se derritió el martes cerca de Londres. Los servicios meteorológicos habían previsto temperaturas superiores a 30° desde el sábado hasta el jueves, algo sin precedentes desde 1995.

En Holanda, donde los 35° serían superados hoy, desde el lunes se aplica un plan nacional para luchar contra los efectos del calor, especialmente en las personas mayores. Los niveles de alerta de incendio fueron aumentados en las siete provincias fronterizas con Bélgica.

En Bélgica, el “plan verano” fue activado en la red ferroviaria. Los agricultores se preocupan por la sequía que dura desde hace varios meses, lo que recuerda el mismo fenómeno de 1976.

En Italia, los servicios meteorológicos esperan en los próximos días una ola de calor que podría ser la más intensa desde hace 15 años, con temperaturas superiores en 8° a las normales de temporada (hasta 39° en Milán).

En Austria, se prevé temperaturas alrededor de 35° al menos hasta el miércoles próximo. Los agricultores y los bomberos están alertas por los tradicionales fuegos pirotécnicos de San Juan celebrados en solsticio de junio que podrían causar incendios. Los populares asados fueron prohibidos hasta nueva orden en los parques de Viena.