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Cuatro personas continuaban desaparecidas el viernes y ocho bomberos resultaron heridos por un voraz incendio que seguía activo casi 24 horas después en un antiguo edificio del centro de Lima, utilizado como depósito de artículos de ferretería.

El fuego inició el mediodía del jueves en un inmueble conocido como “Galería Nicolini”, plagado de baldes de pintura, balones de acetileno -que se usa para soldaduras- y productos inflamables.

El siniestro movilizó a unos 500 bomberos de distintas compañías.

Los bomberos reportaron la mañana del viernes que ocho de sus miembros fueron lesionados durante el combate de las llamas, ya controladas, que provocaban constantes explosiones.

“Hemos podido controlar el incendio. En el momento lo tenemos confinado (controlado), ya no se va expandir más”, dijo Campos a la prensa.

Trabajaban bajo llave 

En la parte superior del edificio, de unos cuatro pisos, habían sido colocados unos cubículos de metal con unas rendijas, al parecer hechos con partes de contenedores, donde algunos operarios del almacén trabajaban.

Familiares de los desaparecidos contaron que el propietario del negocio en el que trabajaban tenía la costumbre de cerrar la puerta con llave con ellos dentro, por lo que no les habría sido posible huir.

Por un momento se observó a una persona pidiendo ayuda al asomar la mano por una de las rendijas del contenedor. El fuego finalmente llegó hasta donde se encontraba, sin que se conozcan más detalles de su paradero.

Según un reporte de la agencia estatal Andina, una de las personas atrapadas, Jovi Herrera, de 21 años, logró comunicarse telefónicamente con su familia para pedir auxilio. Fue ubicado por señas que hizo a través de una ventana, pero luego se perdió contacto con él.

El centro de Lima es una zona principalmente comercial, con muchos inmuebles hacinados y que funcionan en la informalidad.

Precisamente, la Municipalidad de Lima informó que hace más de una semana la “Galería Nicolini” había sido clausurada por no contar con las medidas de seguridad. Sin embargo, seguía operando.

“No hay una sola norma que se haya respetado. (La galería) incluso estaba clausurada, (pero) seguían trabajando, violando las normas. Incluso para que la galería tenga más espacio construían contenedores arriba (en los pisos superiores)”, denunció el ministro del Interior, Carlos Basombrío.