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Al menos 15 muertos y más de 100 desaparecidos dejó este sábado un enorme deslizamiento de tierra en un aislado pueblo del suroeste de China, adonde acudían los socorristas para intentar salvar bajo la lluvia a posibles sobrevivientes.

Las autoridades confirmaron que se pudieron recuperar los cuerpos de 15 vecinos de la aldea, y contabilizan el número de desaparecidos en más de un centenar.

El deslizamiento se produjo en el pueblo de Ximo, ubicado al pie de una colina, en la provincia de Sichuan, sepultando al menos 62 casas, indicó la televisión estatal CCTV, citando a un portavoz de las autoridades locales.

Una pareja y su bebé de un mes fueron socorridos y llevados a un hospital, informaron en las redes sociales las autoridades locales de la cercana ciudad de Maoxian.

La televisión CCTV mostraba imágenes en directo de policías y habitantes del lugar vestidos con impermeables y parados sobre enormes bloques de roca gris, mientras excavadoras intentaban despejar los escombros.

Unos 500 bomberos, con perros adiestrados, se encaminaban hacia la zona del siniestro para sumarse a las operaciones, que se prolongaban a pesar de que cayó la noche.

El presidente chino Xi Jinping exhortó por su parte a “desplegar todos los esfuerzos posibles para reducir el número de muertos y heridos”, según una declaración citada por CCTV.

Aludes frecuentes

Cuarta provincia más poblada de China con 80 millones de habitantes, Sichuan, lindera con la meseta tibetana, fue devastada en mayo de 2008 por un sismo de dimensiones históricas. Dejó 87,000 muertos en la región de Wenchuan, situada a escasas decenas de kilómetros del pueblo afectado este sábado.

Los aludes constituyen un peligro frecuente en las zonas rurales y montañosas de China, especialmente durante la temporada de lluvias.

Por lo menos 12 personas perecieron en enero pasado cuando un alud arrasó un hotel de la provincia de Hubei (centro).

En octubre, corrimientos de tierra afectaron al este de China como consecuencia de las lluvias torrenciales acarreadas por el tifón Megi, causando devastación a gran escala y matando a ocho personas.