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“Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz”, afirmó “Timochenko” en su intervención en un acto celebrado en la zona de Mesetas, localidad del departamento del Meta, que concluyó en medio de una ovación y con la liberación de mariposas amarillas de la obra del Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez.

Timochenko, vestido con una camisa guayabera azul y una gorra, aseguró que esa guerrilla entra en una nueva etapa, en la legalidad, tras dejar las armas que durante más de medio siglo empuñaron contra el Estado colombiano.

“Este día no termina la existencia de las FARC, en realidad a lo que ponemos fin es a nuestro alzamiento armado de 53 años pues seguiremos existiendo como un movimiento de carácter legal y democrático que desarrollará su accionar ideológico, político, organizativo y propagandístico por vías exclusivamente legales, sin armas y pacíficamente”, resaltó.

Recordó que “la guerra interna nació del cierre de las vías legales” y que “la paz significa que la participación política estará abierta a todos”. 

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DEJACIÓN DE ARMAS

El líder rebelde consideró además que la dejación de armas se cumplió de “conformidad con lo pactado” y aseguró que estas quedan en manos de la ONU, que procederá a su destrucción y a la posterior elaboración de tres monumentos que serán instalados en un sitio por determinar en Colombia, en La Habana y en Nueva York.

“Honramos así nuestra palabra y esperamos así, junto con todos ustedes, que el Estado cumpla la suya”, afirmó Londoño, quien pidió que “a partir de hoy debe cesar toda persecución política en Colombia”.

Igualmente consideró que los acuerdos de paz “no son para las FARC, son para el pueblo colombiano” y anticipó que en adelante su lucha “se encaminará a exigir la implementación de lo acordado”, de “modo pacífico y civilizado”.

“Sabemos que nuestro cumplimiento nos llena de autoridad para exigir de la contraparte (el Estado). Sentimos que Colombia nos acompañará”, agregó “Timochenko”, quien advirtió que “las trágicas experiencias del pasado no podrán repetirse”, en referencia al asesinato en épocas anteriores, de guerrilleros que depusieron las armas.

NO HABRÁ MÁS GUERRA

El líder guerrillero fue el primero en tomar la palabra ante una audiencia compuesta mayoritariamente por sus hombres y en la que criticó al Gobierno, ante un Santos que aguantó estoico el vendaval. 

Cuando le llegó el turno de tomar la palabra, el mandatario no dudó en dar por cerrado con rotundidad el conflicto armado que inició hace 53 años.

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“Hoy 27 de junio para mí y para los colombianos es un día muy especial, un día que jamás olvidaremos, el día en que las armas se cambiaron por las palabras”, dijo con contundencia.

También tomó prestadas las palabras de Víctor Hugo y citó que “un día vendrá en que no habrá más guerras” y se preguntó qué quedará cuando todos los hombres dejen las armas.

“Será una pequeña caja de madera, esa que llaman urna electoral de donde saldrá un mandato que hará caer las espadas de todas la manos y despertará el amor a la justicia en todos los corazones”, aseveró.

En este momento, ya “sin armas ni violencia”, consideró que Colombia no es “un pueblo enfrentado entre sí”, por lo que hay una historia menos “de dolor y muerte en el planeta”.

“Somos un solo pueblo y una sola nación avanzando al futuro dentro del cauce bendito de la democracia”, sostuvo sobre el periodo que se abre para Colombia con las FARC desarmadas y en transición para convertirse en un partido político legal.

Santos subrayó “el fin de esta guerra absurda”, que “no solo duró más de cinco décadas”, sino que dejó más de ocho millones de víctimas, entre ellas, “más 220,000 compatriotas muertos”.