•  |
  •  |
  • Edición Impresa

El presidente brasileño, Michel Temer, estaba el martes decidido a batallar contra la acusación de corrupción formulada en su contra por la Fiscalía y buscaba reforzar su base en la Cámara de Diputados para evitar que el caso llegue a la Corte Suprema.

“Va a pelear en términos legales”, dijo a la AFP un asesor del mandatario conservador. El presidente “está indignado y combativo, porque considera que el proceso es absurdo y basado en suposiciones”, agregó.

Lea: Diario brasileño denuncia "censura" a noticia sobre esposa de Temer

Esta es la primera vez en la historia de Brasil que un mandatario en funciones es acusado por un delito común, en una nueva fase de la crisis política que hace poco más de un año llevó al Senado a destituir a la presidenta izquierdista Dilma Rousseff por manipular las cuentas públicas.

Dos tercios de los diputados (342 de 513) deben validar esa denuncia para que el Supremo Tribunal Federal (STF) pueda evaluarla, algo que ahora mismo parece improbable debido a la amplia mayoría que tiene el oficialismo y a que hay decenas de legisladores mencionados o investigados en casos de corrupción.

El mandatario ha logrado hasta ahora mantener a su lado a su principal socio de gobierno, el PSDB (centroderecha). Pero el expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), figura emblemática de ese partido, dijo el lunes que Temer realizaría un acto de “grandeza” si diera un paso atrás y convocara elecciones anticipadas.

Si el caso llegara hasta la Corte y ésta lo elevara a juicio, Temer quedaría suspendido de su cargo por hasta un máximo de 180 días mientras el STF lo juzga. Y si es declarado culpable, el Congreso deberá elegir a un nuevo presidente en un plazo de 30 días para completar el mandato, hasta fines de 2018.

El presidente conservador hablará a los brasileños este martes en la tarde para referirse al caso, informó la asesoría de comunicación del Palacio de Planalto.

Esta es la primera vez en la historia de Brasil que un mandatario en funciones es acusado por un delito común, en una nueva fase de la crisis política que hace poco más de un año llevó al Senado a destituir a la presidenta izquierdista Dilma Rousseff por manipular las cuentas públicas.

Reformas en veremos

“Era una denuncia esperada. Otras probablemente vendrán. Es grave para el presidente y para la política del país, pero no cambia el escenario de que Temer, aunque debilitado, pueda obtener en la Cámara el número de votos suficientes para bloquear” el juicio, valoró el analista Ricardo Ribeiro, de MCM Consultores.

Una impresión reforzada por la estabilidad de los mercados. La Bolsa de Sao Paulo subía un 0.33% a las 12H00 locales y el real perdía un 0.6% frente al dólar.

Los empresarios y el mundo financiero apostaron fuertemente por Temer para llevar a cabo ajustes que puedan devolver la confianza a los inversores a fin de sacar a la principal economía latinoamericana de la peor recesión de su historia.

Pero la crisis política pone esa perspectiva en veremos.

“La denuncia (contra Temer) hace improbable la aprobación de la reforma de las jubilaciones, la más importante. Es un impasse: Temer no se va, pero tampoco consigue aprobarla”, pronosticó Ribeiro.

La reforma que busca endurecer las condiciones de jubilación requiere una enmienda constitucional y precisa el voto de tres quintos de los legisladores de ambas cámaras. Más factible, en cambio, parece la aprobación de la reforma del régimen laboral, pues ya está avanzada y precisa solo de una mayoría simple, apuntó Ribero.

La que quizás esté ya más desgastada es la paciencia de los brasileños, ante una crisis sin fin que tiene al país ralentizado y con 14 millones de desempleados (13.6%).

Varias centrales sindicales convocaron a huelgas y movilizaciones en los próximos días, para denunciar los proyectos de reformas en curso, después de la huelga general el pasado 28 de abril.

“Vivimos una crisis de representatividad. Los partidos políticos se apartaron de sus bases populares, de los anhelos de la sociedad y están distantes de la realidad, de las demandas sociales”, dijo a la AFP Nicolas Crapez, un funcionario de Río de Janeiro, de 34 años.

¿Una o más denuncias?

La denuncia fue presentada por el fiscal general, Rodrigo Janot, dentro de las investigaciones por corrupción, organización criminal y obstrucción a la justicia contra el mandatario, que arrancaron en mayo tras la delación premiada de ejecutivos del imperio cárnico JBS. 

Janot consideró que Temer incurrió en el delito de corrupción pasiva cuando “recibió para sí y por intermedio” de su cercano asesor Rodrigo Rocha Loures, ahora detenido, una “ventaja indebida” de 500,000 reales (unos 150,000 dólares) de uno de los dueños de JBS, Joesley Batista.

El procurador podría presentar nuevas denuncias contra el presidente en breve, una táctica que podría debilitarlo por fascículos en la Cámara. El momento en que sean ofrecidas al STF dependerá de los plazos que fije el juez de esa Corte, Edson Fachin, a cargo del proceso.

En un informe entregado al STF, la Policía Federal ya señaló a Temer como sospechoso de obstruir la justicia en el marco de un probable esquema de organización criminal.