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El papa Francisco nombró a cinco nuevos cardenales, entre ellos al arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, y al obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, y les advirtió de que su nombramiento no les convierte en “príncipes en la Iglesia”.

Además, también designó con la púrpura al arzobispo de Bamako, en Mali, Jean Zerbo; al obispo de Estocolmo, Anders Arborelius, y al vicario apostólico de Pakse, en Laos, Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun.

“De modo particular me dirijo a vosotros, queridos nuevos cardenales. Jesús ‘camina delante de vosotros’ y os pide seguirlo con decisión en su camino. Os llama a mirar la realidad, a no distraeros por otros intereses, por otras perspectivas”, dijo Francisco en el curso de su homilía. 

“Él no os ha llamado para que os convirtáis en ‘príncipes’ en la Iglesia, para que os ‘sentéis a su derecha o a su izquierda’. Os llama a servir como él y con él”, añadió.

El papa Francisco celebró el cuarto consistorio de su pontificado con una ceremonia en la basílica de San Pedro del Vaticano a la que asistieron fieles de diversas partes del mundo y también delegaciones de los países de origen de los cardenales. 

Atender problemas reales

A juicio del papa argentino, los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio de la Iglesia Católica deben evitar las distracciones y esforzarse de forma diaria para mirar y atender los problemas reales.

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Entre ellos, citó la esclavitud, “los inocentes que sufren y mueren a causa de las guerras y el terrorismo”, los “campos de refugiados que a veces se asemejan más a un infierno que a un purgatorio” o la costumbre de descartar a personas y cosas que ya no sirven.

La celebración comenzó con un discurso que ofreció el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, quien dirigió al papa unas palabras en nombre de todos y defendió una Iglesia “peregrina”, que trabaje por la paz y la ayuda a los más necesitados.

En el momento de la creación de los cardenales, el papa procedió a nombrar a cada uno de ellos y la iglesia que les corresponde en Roma, como signo de su participación en el cuidado pastoral del pontífice por la ciudad.

Después, uno a uno, los purpurados se acercaron al papa, se arrodillaron ante él y recibieron el anillo cardenalicio, símbolo de su nuevo compromiso universal con la Iglesia, la birreta cardenalicia, roja en memoria de la sangre de los mártires que dieron su vida por defender su fe, y la asignación de su iglesia en Roma.

Así, por ejemplo, al cardenal Omella le corresponde la iglesia Santa Cruz de Jerusalén, mientras que a Rosa Chávez le fue asignada la iglesia del “Santísimo Sacramento a Tor de’ Schiavi”.

Una vez finalizada la ceremonia, el papa Francisco y los cardenales visitaron al pontífice emérito, Benedicto XVI, en su residencia en el Vaticano, el monasterio “Mater Ecclesiae”, y saludaron a los fieles que han viajado a Roma para felicitarles por su nuevo nombramiento en las llamadas visitas de cortesía.

121 miembros

Hoy los purpurados participarán en una misa presidida por el papa Francisco con motivo de la festividad de San Pedro y San Pablo en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Desde ahora, el Colegio Cardenalicio estará formado por 121 miembros con derecho para elegir a un futuro pontífice en un próximo cónclave y por 104 no electores, que no podrán participar en la votación por haber superado los 80 años.

Este es el cuarto consistorio de Francisco desde el inicio de su pontificado en marzo de 2013, y en los anteriores nombró a 19 cardenales en febrero de 2014; a 20, en febrero de 2015, y a 17, en noviembre de 2016.

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A la celebración, asistieron por parte de la delegación de España la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat i Montserrat; el presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, y el delegado del Gobierno de Cataluña, Enric Millo i Rocher, entre otros.