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El presidente de EE. UU., Donald Trump, insistió en que la era de “paciencia estratégica” con Corea del Norte se ha acabado y destacó la necesidad de una “respuesta decidida” al “brutal” régimen norcoreano, pero no aclaró si busca ampliar las sanciones a Pyongyang.

“Estamos trabajando de cerca con Corea del Sur y Japón en una serie de medidas diplomáticas, de seguridad y económicas para proteger a nuestros aliados y ciudadanos de esa amenaza llamada Corea del Norte”, dijo Trump a la prensa después de reunirse con el presidente surcoreano, Moon Jae-in.

“Estados Unidos llama a otros poderes regionales a unirse a nosotros en la implementación de las sanciones (ya existentes) y en exigir que Corea del Norte elija un camino diferente y lo haga rápidamente”, subrayó Trump desde la Rosaleda de la Casa Blanca.

Trump insistió en que el “temerario y brutal régimen” norcoreano y sus programas nucleares y balísticos “merecen una respuesta decidida”.

Ese régimen “no tiene consideración por la seguridad de su pueblo y sus vecinos y no tiene respeto por la vida humana”, subrayó Trump, al tachar de “aberración” la muerte de Otto

Warmbier, un joven estadounidense que fue liberado este mes en estado comatoso tras 17 meses detenido en Corea del Norte y que falleció seis días después.

“La era de paciencia estratégica con el régimen norcoreano ha fracasado y esa paciencia se agotó”, dijo Trump, recuperando una frase que ha expresado ya varias veces.

Por su parte, Moon, un líder progresista que llegó al poder en mayo con una voluntad de acercamiento con el Norte, se mostró firme con Pyongyang, al considerar que su “amenaza nuclear y balística” es “el mayor reto” que enfrentan Corea del Sur y Estados Unidos.

“Las amenazas y provocaciones del Norte se toparán con una severa respuesta” de Seúl y Washington, advirtió Moon.