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Una 8,000 personas, según la Policía, manifestaron ayer en Hamburgo para protestar contra la cumbre del G20 prevista el viernes y sábado próximos en esta ciudad del norte de Alemania.

Los organizadores por su parte afirmaron que la participación fue de unas 18,000 personas. La manifestación es “totalmente pacífica”, dijo un portavoz de la Policía a la AFP.

Bajo una fina lluvia y en un ambiente familiar, se concentraron frente a la alcaldía de Hamburgo, donde varios oradores exigieron “otra política”, el respeto del medioambiente y criticaron al presidente estadounidense Donald Trump.

“Necesitamos un reparto equitativo de la riqueza en Alemania y en el mundo”, declaró en la marcha Stefan Körzell, de la Federación Alemana de sindicatos.

“Estamos aquí para apoyar a los opositores a la cumbre del G20 y luchar por un comercio equitativo”, explicó por su lado Heike, de 46 años.

Los jefes de estado de los 20 principales países industrializados y emergentes se reunirán el viernes y sábado próximos en Hamburgo, donde están previstas unas 30 manifestaciones a lo largo de la semana.

El gobierno alemán prevé el despliegue de unos 15,000 policías para la seguridad de la cumbre, ya que teme manifestaciones violentas de la ultraizquierda.

Además 3,500 policías federales se ocuparán de la seguridad en el aeropuerto y las estaciones.

“La libertada de manifestar es válida solo para las manifestaciones pacíficas”, declaró el ministro del interior Thomas de Maizière en la edición dominical del diario Bild, el más leído en Alemania.

Contexto

El centro de congresos de la cumbre del G20 en Hamburgo, en el norte de Alemania, solo está a diez minutos a pie del feudo de sus detractores, que han prometido armarla durante el encuentro entre dirigentes el 7 y 8 de julio.

“El capitalismo morirá, tú decides cuándo”, proclama una pancarta en el Rote Flora, un antiguo teatro ocupado ilegalmente en 1989 durante varios altercados y manifestaciones.

Desde entonces, este lugar se ha convertido en un centro cultural y de reuniones de todos aquellos que protestan contra la guerra, la energía nuclear, el cambio climático, el racismo, las privatizaciones e incluso contra la gentrificación del barrio, el Sternschanze.

Con la celebración del G20, la situación se anuncia más violenta, a raíz de la presencia de los dirigentes de los países más poderosos de la tierra.

Los carteles y las pegatinas que recubren las fachadas del Rote Flora y de muchos muros de Hamburgo y Berlín prometen desde hace meses bloquear el G20.

“¡Welcome to hell!” (“¡Bienvenidos al infierno!”) es el lema de una de las protestas, organizada el 6 de julio por uno de los activistas más conocidos del Rote Flora, Andreas Blechschmidt.

“Es un mensaje combativo”, admite. “Pero también demuestra que las políticas del G20 en el mundo son responsables de situaciones terribles como el hambre, la guerra o el desastre climático”, explica en una entrevista a la AFP.