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  • AFP

El emblemático proyecto para despenalizar el aborto en caso terapéutico o de violación en Chile vive este martes una jornada crucial en el Congreso, donde grupos a favor de la iniciativa denuncian que se está fraguando un boicot para rechazar el proyecto.

Después de años de lento avance, el Senado discute desde el lunes el proyecto enviado por la presidenta Michelle Bachelet para despenalizar el aborto en tres causales: riesgo de vida para la madre, inviabilidad fetal o violación, y que este martes debería ser despachado de la Cámara Alta.

Pero indicaciones presentadas a última hora por el presidente del Senado, el oficialista Andrés Zaldívar, dejaron pendiendo de un hilo al proyecto, que en caso de ser aprobado sacaría a Chile del listado de poquísimos países en los que el aborto no está permitido en ninguna de sus formas.

"Si tales indicaciones son aprobadas, en la práctica en Chile no habrá ley de despenalización del aborto", alertó Claudia Dides, de la Corporación por los Derechos Sexuales y Reproductivos (Miles).

Zaldívar, senador de la Democracia Cristiana, presentó indicaciones para modificar el Código Sanitario y no considerar legalmente como un aborto la intervención médica para interrumpir el embarazo en caso de riesgo de vida para la madre, en un intento de "boicot" de la iniciativa, según acusó la diputada comunista Camila Vallejo.

En caso de ser aprobada esa indicación, obligaría a modificar casi la totalidad del texto y en la práctica significaría dejar caer al proyecto, una de las iniciativas más emblemáticas de la socialista Bachelet.

"Fue una traición al gobierno de la presidenta", lamentó Dides a la AFP.

- Un camino pedregoso -
El proyecto para despenalizar el aborto en tres causales fue enviado al Congreso por Bachelet en enero de 2015.

Dos años después, y a cuatro meses de las elecciones que elegirán a su sucesor, la mandataria resolvió ponerle "suma urgencia" al proyecto, para asegurar su tramitación dentro de su gobierno, que finaliza en marzo de 2018.

Pero la discusión ha sido un camino más que pedregoso, ante el intento de parlamentarios conservadores de ponerle trabas al proyecto, como la extensión de la 'objeción de conciencia' para todo el equipo médico en vez de solo el facultativo principal actuante, como estaba establecido en el proyecto original.

También, rebajar de 18 a 14 semanas el tiempo de embarazo permitido para abortar en caso de violación, entre otras indicaciones.

"Estamos viendo que todo estas modificaciones van a complicar la implementación final de la ley", dice Dides.

El Senado se comprometió a despachar este martes el proyecto de ley a la hora que sea. La discusión arranca a las 15H00 locales (19H00 GMT).

Una vez finalizada este instancia volvería a ser revisado por la Cámara de Diputados.

Aunque -como ya ocurrió en otras reformas - se teme que la derecha opositora envíe el proyecto a revisión del Tribunal Constitucional, al considerar que vulnera la protección del niño que está por nacer.

Oficialmente en Chile se registran unos 30.000 abortos provocados o espontáneos de acuerdo a los egresos hospitalarios, pero no hay certeza del número que se realiza en la clandestinidad. Estimaciones extraoficiales indican que cada año se realizan unos 160.000 abortos clandestinos.

Hasta 1989 y por más de 50 años, el aborto estuvo permitido en Chile en casos de peligro de vida para la madre o inviabilidad del feto. Pero antes de dejar el poder, el exdictador Augusto Pinochet (1973-1990) lo prohibió, manteniéndose esa decisión inalterada durante más de dos décadas.

Médico pediatra de profesión que impulsó en su anterior mandato (2006-2010) la entrega de la 'píldora del día después', Bachelet volvió a desafiar con esta medida a los grupos conservadores, en sintonía con la mayor parte de la población chilena que en un 70% aprueba la iniciativa en las tres causales mencionadas, de acuerdo a sondeos.