•   Melbourne, Australia  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Con aspecto sombrío y débil, el prelado de 76 años asistió a la audiencia junto a su abogado, que de momento no formalizó la declaración de inocencia ya que se trataba de una etapa administrativa preliminar al juicio propiamiente dicho.

"La idea misma de abusos sexuales me parece detestable", había declarado el mes pasado el cardenal en el Vaticano.

Pell, número tres de la Iglesia católica y prefecto de la secretaría de Asuntos Económicos, es el eclesiástico de mayor rango acusado hasta ahora de abusos sexuales.

El Vaticano hasta el momento ha reafirmado su respaldo al cardenal, destacando el respeto del papa Francisco por su "honestidad" y su "enérgica dedicación" a las finanzas de la Santa Sede.

- Larga investigación -
La inculpación de Pell se produjo en las últimas fases de una larga investigación, ordenada por el gobierno australiano en 2012, sobre las respuestas institucionales aportadas en Australia a los supuestos abusos sexuales a menores.

La comisión entrevistó a miles de testigos y escuchó denuncias de abusos contra niños que implicarían a iglesias, orfanatos, clubes deportivos, grupos juveniles y escuelas.

El cardenal Pell compareció en tres ocasiones en el marco de este caso y reconoció ante la comisión de investigación que había "fallado" en su gestión de los curas pederastas en el estado de Victoria en los años 1970.

El caso de Pell se deriva de las investigaciones de una unidad especial de la policía de Victoria a partir de la información de la comisión y de una investigación parlamentaria.

Según los datos de la investigación publicados en febrero, el 7% de los sacerdotes católicos habría sido acusados de abusar de niños en Australia entre 1950 y 2010, aunque estas acusaciones nunca fueron investigadas.

Alrededor de 4.444 supuestos incidentes fueron denunciados a las autoridades eclesiásticas y, en algunas diócesis, más del 15% de los curas habrían estado implicados en ellos, según la investigación.

Pell fue ordenado cura en Roma en 1966 antes de regresar a Australia en 1971, donde subió en la jerarquía hasta convertirse en el primado de la Iglesia católica.

En 2002 ya había sido acusado de abusos sexuales cuando era arzobispo de Sídney pero fue absuelto.

En 2014 el papa Francisco lo recibió en el Vaticano y unos meses más tarde dijo que en estos casos "hay que evitar los veredictos de los medios, basados en rumores".