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El oleoducto Caño Limón-Coveñas, el segundo más importante de Colombia, cumplió este martes 56 días sin operar por atentados contra su infraestructura, informó la petrolera estatal Ecopetrol.

La estructura petrolera “completó 56 días por fuera de operaciones como consecuencia de una escalada de atentados y la instalación de válvulas ilícitas por parte de grupos al margen de la ley”, indicó la firma estatal en un comunicado.

La tubería no opera desde el 30 de mayo, cuando se presentó un derrame de crudo en el municipio de Tibú, departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela, por la instalación de una válvula ilícita.

“Las labores de reparación del oleoducto se han retrasado debido a los continuos hostigamientos con disparos a los helicópteros que transportan el personal, así como la incineración de maquinaria y la instalación de minas antipersona en algunas zonas donde se han cometido los ilícitos”, agregó.

Entre el 30 de mayo y el 25 de julio se han detectado 17 válvulas ilícitas y se han registrado ocho atentados, el último de ellos el viernes pasado en el municipio de Saravena, departamento de Arauca, que provocó la rotura del sistema y un derrame de petróleo en un área de unos 2,500 metros cuadrados.

En lo que ha transcurrido del año, el oleoducto, con una longitud de unos 780 kilómetros, ha sido atacado en 38 ocasiones en los departamentos de Arauca, Boyacá, Cesar y Norte de Santander, explicó Ecopetrol, que opera la estructura. 

Afectación ambiental

Las acciones en contra de la conexión han provocado una afectación ambiental de 13,300 metros cuadrados, por el derrame de 11,064 barriles de petróleo, en los primeros cinco meses del año. Además, en este lapso se reportaron 100,000 barriles hurtados.

Un reciente informe de la estatal petrolera indicó que en los últimos 17 años los ataques a este oleoducto han dejado 167 muertos, 584 heridos y 66 millones de galones de crudo derramados.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), única guerrilla activa en Colombia y actualmente en negociaciones de paz con el Gobierno, ha enfocado históricamente su accionar en el sabotaje de la infraestructura eléctrica, petrolera y minera del país, en particular contra este oleoducto.

Colombia, cuarto productor de crudo de América Latina, después de Venezuela, México y Brasil, tuvo en 2016 una producción de 885,000 barriles diarios en promedio.