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La embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Nikki Haley, dijo el domingo que Venezuela está dando “un paso hacia la dictadura” al celebrar la polémica elección de los miembros a una Asamblea Constituyente, convocada por el presidente Nicolás Maduro.

“La elección fraudulenta de Maduro es otro paso hacia la dictadura. No aceptaremos un Gobierno ilegítimo. El pueblo venezolano y la democracia prevalecerán”, escribió Haley en un tuit sobre la elección, que se vio ensombrecida por una escalada de la violencia que ha arrojado al menos nueve muertos en la jornada de este domingo.

El miércoles, Estados Unidos había anunciado la adopción de sanciones económicas contra 13 funcionarios actuales o pasados de Venezuela por “minar la democracia”, participar en actos de violencia y corrupción, entre ellos la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena.

Fue el tercer paquete de sanciones aplicado por Washington contra venezolanos: en febrero había incluido al vicepresidente y un auxiliar, y en mayo congeló bienes de ocho jueces del Tribunal Supremo de Justicia.

Hace una semana, el presidente Donald Trump había amenazado con sanciones “fuertes y rápidas” en caso de que el Gobierno de Caracas siguiera adelante con la Constituyente.

Estados Unidos baraja ampliar las sanciones a Venezuela a su sector petrolero

Estados Unidos baraja ampliar al sector petrolero de Venezuela las sanciones que ha venido aplicando al país en relación a la Asamblea Nacional Constituyente que el gobierno de Nicolás Maduro celebró finalmente este domingo, informó ayer The Wall Street Journal.

El diario cita fuentes cercanas a las deliberaciones, según las cuales el Gobierno de Estados Unidos podría anunciar este lunes una nueva ronda de medidas, entre las que queda descartado un bloqueo a las importaciones de petróleo venezolano, de momento.

Sí son opciones probables, de acuerdo al diario, el veto a las exportaciones de crudo y de productos refinados estadounidenses a Venezuela y las restricciones en el uso del sistema bancario y el tipo de cambio estadounidenses para la petrolera estatal, Petróleos de Venezuela (PDVSA), aunque la decisión todavía no está tomada.

Asimismo, las fuentes señalaron al diario que otra opción puesta sobre la mesa es prohibir a las compañías estadounidenses invertir en el sector de la energía en Venezuela.

En el primer caso, la falta de productos refinados estadounidenses que Venezuela mezcla con crudo pesado podría forzar al país caribeño a importar crudo ligero a precios más altos de terceros como Argelia o Nigeria. Los analistas creen que aplicar más sanciones a Venezuela podría acelerar el hundimiento de su economía y situarla al borde de la bancarrota, dado que el sector petrolífero suministra el 95% de las divisas del país.

Por su parte, las refinerías petroleras de Estados Unidos mostraron hace días su oposición a un posible veto de las importaciones de crudo venezolano, dado que algunas compañías de la Costa del Golfo dependen del país caribeño para convertir en combustible los grados más pesados de petróleo.

En una carta enviada el jueves al presidente Donald Trump, American Fuel & Petrochemical Manufacturers, la primera firma de comercio petrolero del país, criticó que las limitaciones a las importaciones estadounidenses de petróleo venezolano desestabilizarían los mercados.

Asimismo, dijo la firma, harían subir el precio de la gasolina, en lugar de arreglar los problemas de Venezuela.