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 El Parlamento venezolano, de mayoría opositora, anunció ayer que no reconoce la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), elegida el domingo pese al rechazo de parte de la sociedad y la comunidad internacional, y que tomará todas las medidas en su mano para evitar que se instaure.

En una resolución aprobada por los diputados presentes, todos ellos opositores, ante la ausencia ya habitual de la minoría oficialista, el parlamento se compromete a adoptar “todas las medidas y acciones a deponer a la ANC como poder ilegítimo” y para “restablecer efectivamente la vigencia de la Constitución” actual.

La sesión se celebró con la presencia de los embajadores de España, México, Francia y el Reino Unido, en una muestra de respaldo al parlamento ante la posibilidad de que la ANC se instale en el Palacio Federal Legislativo y se hagan efectivas las amenazas de disolución y eliminación de la inmunidad parlamentaria que pesan contra la Cámara.

“Ratificar que el pueblo (...) desconocerá toda forma de gobierno despótico que derive de la ANC sin que el pueblo quede vinculado a deber de obediencia alguna frente a tal constituyente”, se dice en el texto aprobado, que añade: “Solo serán reconocidas las autoridades que surjan de elecciones democráticas libres”.

En la misma resolución, el Parlamento instó a la Fiscalía a investigar los “actos criminales contra los manifestantes”, y los “delitos cometidos en la organización y realización del proceso electoral de la ANC”, que la oposición y la propia fiscal general consideran antidemocrático y un intento de consolidar una dictadura.

Respaldo internacional

La Cámara abogó asimismo por conformar un “frente de acción común de los Estados” que se han pronunciado contra violaciones de la democracia en Venezuela, y recordó que sigue asumiendo el mandato de los 7.5 millones de ciudadanos que votaron contra la ANC en la consulta organizada al margen del Gobierno por la oposición el 16 de julio.

Más de ocho millones de personas, según el Gobierno, eligieron el domingo a quienes integrarán la ANC, una estructura que debe cambiar la constitución y tendrá plenos poderes para reordenar el Estado y depurar sus instituciones.

El resultado fue calificado de fraudulento por la oposición y numerosos sectores sociales, que no participaron en él y denunciaron su falta de legitimidad al no haber sido sometido el proceso a un referendo de aprobación previo.

Candidatos electos y el propio presidente Nicolás Maduro han anunciado que, una vez instalada en el Palacio Federal Legislativo que ahora alberga al parlamento, la constituyente servirá para eliminar la inmunidad parlamentaria de los actuales diputados e intervenir instituciones críticas como la Fiscalía.

AI: Venezuela está llegando a un “punto de quiebre” 

La organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) advirtió ayer que Venezuela se está acercando a un “punto de quiebre” tras el encarcelamiento de los opositores Antonio Ledezma y Leopoldo López.

Amnistía señaló en un comunicado que el traslado de ambos líderes políticos a la cárcel, después de que el Tribunal Supremo revocara su arresto domiciliario por supuestos planes de fuga, es un “signo revelador” de que el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quiere “silenciar toda forma de crítica”.

“La administración de Maduro está enviando un mensaje aterrador a toda la gente en Venezuela: que la disidencia no será tolerada de ninguna forma,” dijo Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de AI.

El tiempo se acaba

La organización humanitaria considera que “el tiempo se está acabando” para que las autoridades de Venezuela den un “giro de 180 grados en cuanto a su forma de abordar la libertad de expresión”.

“Las consecuencias de no hacerlo serían, simplemente, aterradoras”, recalcó Guevara-Rosas. Para la activista, “el gobierno venezolano debe garantizar que ambos (Ledezma y López) tienen acceso a sus abogados y que todas las normas del debido proceso son respetadas”.

El Supremo venezolano revocó el arresto domiciliario de los opositores al haber recibido información procedente de “inteligencia oficial” que alertaba sobre un “plan de fuga” por su parte.