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El presidente de EE. UU., Donald Trump, y el jefe del Pentágono añadieron nuevas advertencias a su amenazas de “fuego y furia” contra Corea del Norte, mientras que el secretario de Estado, Rex Tillerson, rebajó el riesgo de una escalada nuclear.

La tensión, motivada después de que medios estadounidenses revelaran que los servicios de inteligencia de EE. UU. consideran que el régimen de Pyongyang ha conseguido una ojiva nuclear que puede montar en un misil intercontinental, se mantiene con nuevos cruces entre Washington y Pyongyang.

En la red social de Twitter, Trump afirmó: “Mi primera orden como presidente fue renovar y modernizar nuestro arsenal nuclear. Ahora es más poderoso y fuerte que nunca antes”.

“Esperemos que nunca tengamos que usar este poder (nuclear), pero nunca ha habido un momento en que no hayamos sido la nación más poderosa del mundo”, añadió Trump a primera hora de la mañana de este miércoles. 

Esas declaraciones de Trump se suman a su advertencia de este martes que el régimen de Kim Jong-un se enfrentará a “fuego y furia” si continúa sus “amenazas”, realizadas en lo que va del año en forma de 14 ensayos de misiles, dos de ellos candidatos serios a ser misiles intercontinentales que pueden impactar en territorio estadounidense.

Envalentonada por sus recientes éxitos en tecnología militar y con un Trump que usa una dialéctica mucho más dura que sus pre

Duro mensaje

El jefe del Pentágono, James Mattis, aseveró en un comunicado que si Pyongyang ejecuta amenazas de este tipo o toma “consideraciones” equivocadas, se arriesga “a su fin, al de su régimen y a la destrucción de su pueblo”.

En el duro mensaje, Mattis reafirma el compromiso de Washington y sus aliados de defenderse, subraya el énfasis que ha dado Trump a la disuasión nuclear y recuerda que Corea del Norte está “extremadamente superada” militarmente por EE. UU. y perdería “toda carrera armamentística o conflicto que inicie”.

Este cruce de amenazas entre la gran potencia nuclear, junto con Rusia, y un depauperrado país que, según el espionaje estadounidense, podría tener hasta 60 cabezas nucleares, ha elevado la preocupación a nivel mundial.

No obstante, el secretario de Estado se dedicó a moderar el discurso oficial, al asegurar que “los estadounidenses pueden dormir tranquilos”, ya que nada de lo que ha pasado en las últimas 24 horas indica un “cambio dramático” en la postura militar norcoreana.

Tillerson habló de camino a una parada no prevista en Guam, a donde se dirigió después de una visita de trabajo a Tailandia y Filipinas, donde urgió a los socios de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), a un compromiso para presionar a Corea del Norte.

Según el secretario de Estado, Trump estaba intentando enviar un “fuerte mensaje” a Kim Jong-un con sus declaraciones del martes desde su retiro vacacional en su club de golf de Bedminster (Nueva Jersey

“Lo que el presidente está haciendo es enviar un fuerte mensaje a Corea del Norte en un lenguaje que Kim Jong-un pueda entender, porque no parece entender el lenguaje diplomático”, explicó el jefe de la diplomacia estadounidense.

Opción de diálogo

Tillerson aseveró que la única salida para Corea del Norte es un “diálogo con las expectativas adecuadas”.

Según opinó el columnista David Ignatius en el diario The Washington Post, las fuertes palabras de Trump están más dirigidas a China que a Corea del Norte, con el objetivo de que el principal aliado de Kim Jong-un ejerza presión para contener el desarrollo nuclear norcoreano.

Mientras tanto, fuentes de la Casa Blanca indicaron al diario The New York Times que las amenazas de “fuego y furia”, de una contundencia que no se escuchaba desde que el presidente Harry Truman (1945-1953), amenazó a Japón tras el lanzamiento de la primera bomba nuclear en Hiroshima en 1945, fueron totalmente improvisadas.

Una sola voz

Estados Unidos y el mundo tienen “una sola voz” sobre Corea del Norte, aseguró el Departamento de Estado estadounidense, que descartó divergencias entre el presidente Donald Trump y su gabinete y recordó las sanciones de la ONU a Pyonyang.

Sea desde la Casa Blanca, el Departamento de Estado o el Departamento de Defensa, “estamos hablando con una sola voz. Y el mundo está, de hecho, hablando con una sola voz”, afirmó a periodistas la portavoz de la diplomacia estadounidense, Heather Nauert.

La funcionaria recordó la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones que endurece las sanciones contra Pyongyang por el desarrollo de su programa armamentístico, adoptada hace menos de una semana. 

Nauert fue interrogada sobre los incendiarios comentarios de Trump, que prometió el martes “fuego e ira” contra el régimen comunista de Kim Jong-Un si proseguía con sus amenazas a Estados Unidos, antes de jactarse este miércoles del poderío del arsenal nuclear estadounidense.

Estas afirmaciones parecen contrastar con las del secretario de Estado, Rex Tillerson, que descartó una “amenaza inminente”.

Para Nauert, las declaraciones del presidente se enmarcan en la “campaña de presiones” llevada adelante por Estados Unidos contra Pyongyang.

“Esta campaña funciona”, afirmó, para acotar que Trump y Tillerson habían mantenido una conversación telefónica de una hora sobre los propósitos del presidente, el martes.