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La Casa Blanca aseguró ayer que la condena del pasado sábado del presidente Donald Trump al acto “de odio y fanatismo” en Charlottesville, donde una persona resultó muerta y más de 20 heridos, “por supuesto” también se refería a los supremacistas blancos que convocaron la marcha “Unir a la Derecha”.

“El presidente dijo ayer (el sábado) con mucha contundencia que condena todas las muestras de violencia, fanatismo y odio”, indicó la Casa Blanca en un comunicado, firmado por un portavoz que pidió el anonimato. 

“Y por supuesto, eso incluye supremacistas blancos, el Ku Klux Klan (KKK), neonazis y todos los grupos extremistas”, agregó la nota. Por último, insistió en el llamado del presidente Trump “a la unidad nacional de todos los estadounidenses”.

El mandatario ha sido objeto de fuertes críticas después de que el sábado condenase “el odio y el fanatismo” por “múltiples partes”.

Aunque calificó de “terrible” lo sucedido, Trump no citó expresamente a los supremacistas blancos que habían convocado la marcha, entre los que se encontraba David Duke, exlíder del KKK, y algunos de los cuales portaban esvásticas nazis.

Voces de todos los sectores 

—incluido el Partido Republicano— reprobaron que el mandatario condenara la violencia de ambas partes, en lugar de censurar directamente a los supremacistas blancos y neonazis que marcharon por la ciudad de Charlottesville, en Virgina (noreste).

La protesta organizada por grupúsculos supremacistas blancos y neonazis, entre los que había miembros del Ku Klux Klan (KKK), se vio alterada cuando contramanifestantes trataron de impedirla.

Durante los altercados, una mujer de 32 años murió al ser arrollada por un coche que embistió a la multitud que se oponía a la marcha. Otras 19 personas resultaron heridas en los enfrentamientos.

Las palabras de Trump la tarde del sábado levantaron una ola de críticas, porque los estadounidenses esperaban una condena clara y fuerte contra los movimientos radicales.

El presidente optó en cambio por dirigirse a ambos bandos de la misma forma.

“Condenamos en los términos más firmes posibles esta exhibición atroz de odio, fanatismo y violencia procedente de varios lados”, dijo desde Bedminster (Nueva Jersey, noreste), donde está de vacaciones.

Su hija Ivanka, que también es asesora presidencial, se desmarcó de la posición de su padre y denunció “el racismo, la supremacía blanca y los neonazis”, afirmando en una serie de tuits el domingo que “no hay lugar en la sociedad” estadounidense para tales ideas.

Los críticos del multimillonario republicano hicieron rápidamente las conexiones entre la tibieza de sus declaraciones tras la violencia en Charlottesville y la ambigüedad que ha ido cultivando ante la extrema derecha desde su campaña.

Criticado en su propio campo

Gran parte de la derecha alternativa, conocida como “Alt Right”, apoyó a Trump en su camino a la Casa Blanca y este se ha negado reiteradamente a distanciarse con claridad de algunos de sus grupos o líderes.

Como resultado a sus declaraciones, Trump fue criticado incluso por miembros de su propio campo republicano.

El senador de Florida Marco Rubio opinó que sería “muy importante” escuchar al presidente “describir los eventos en Charlottesville por lo que fueron: un ataque terrorista de supremacistas blancos”.

“Si yo fuera presidente de Estados Unidos y estas personas mostraran simpatía por mí y por mi programa, me perturbaría”, comentó por su parte el también senador Lindsey Graham, que cada vez más se inscribe en la oposición interna a Trump dentro de la familia republicana.

En Charlottesville, donde los 50,000 votantes demócratas son una abrumadora mayoría y donde el espíritu aperturista es simbolizado por la prestigiosa universidad fundada en 1819 por el presidente Thomas Jefferson, la jornada del sábado quedó también marcada por la muerte de dos policías que se estrellaron en un helicóptero.

La investigación de la policía federal debe establecer por otro lado las razones de James Alex Fields, de 20 años, para embestir el vehículo que arrolló a los contramanifestantes.

El sospechoso, originario de Ohio, fue acusado de asesinato, violencia voluntaria causando lesiones y delito de fuga. Debe presentarse ante un juez el lunes.

Identifican a víctima

La víctima del atropello intencionado registrado el pasado sábado durante unos incidentes de carácter racial en Charlottesville (Virginia, EE. UU.) fue identificada ayer por las autoridades como Heather Heyer, de 32 años. 

Heyer, asistente de un bufete de abogados y residente de Charlottesville, fue “atropellada por un vehículo cuando ejercía pacíficamente su derecho a la libertad de expresión (...) Este acto de violencia sin sentido desgarra nuestros corazones colectivos”, aseguró el Ayuntamiento de la ciudad en un comunicado.

Las autoridades de la ciudad aseguraron que la víctima fue atropellada cuando “cruzaba la calle”, pero según familiares y amigos citados por la prensa local, se encontraba en el lugar para protestar contra la marcha racista celebrada en la ciudad.

El atropello se produjo cuando James Alex Fields Jr., de 20 años y raza blanca, lanzó su auto contra un grupo manifestantes contra la marcha de supremacistas celebrada en la ciudad en protesta por la retirada de una estatua del general confederado Robert E. Lee, considerado un símbolo de la defensa de la esclavitud y el racismo.

La madre de Heyer, Susan Bro, declaró a los medios que su hija era una persona muy preocupada por los problemas sociales y había acudido a la marcha contra el racismo porque “se trataba de poner fin a la injusticia”.