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El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, concluyó ayer una visita a Colombia fuertemente marcada por la crisis de Venezuela, un país al que consideró un “estado fallido” que constituye una “amenaza a la seguridad y la prosperidad de todo el hemisferio”.

En su primera visita a América Latina aprovechó la escala en Colombia para advertir que Estados Unidos “no se quedará de lado” mientras que Venezuela “cae en una dictadura” tal  como lo adelantó el presidente Donald Trump.

“Un estado fallido (como) lo que hay en Venezuela amenaza la seguridad y la prosperidad de todo el hemisferio”, dijo Pence en una breve declaración a periodistas.

El alto funcionario se reunió antes con ciudadanos venezolanos que debido a la crisis que ha vivido su país se han tenido que marchar a Colombia y asentar en la región caribeña.

El encuentro tuvo como escenario la “Calvary Chapel”, una iglesia cristiana ubicada en el turístico barrio de Bocagrande, que fue fundada por misioneros estadounidenses.

También acudió la esposa del vicepresidente estadounidense, Karen Pence, que dirigió una oración a la que se sumaron unos 50 venezolanos, muchos de los cuales llegaron procedentes de Turbaco, un municipio cercano a Cartagena.

El medio centenar de venezolanos que acudió al encuentro, la mayoría de origen humilde, no portaba distintivos de partidos políticos o banderas de su país.

Muchos le explicaron que llegaron recientemente a Colombia, donde tienen dificultades para encontrar trabajo y legalizar su situación. 

Según Migración Colombia, se registran 50,000 pasos diarios entre Colombia y Venezuela de ciudadanos de ese segundo país que llegan en busca de productos de primera necesidad.

Además, entre 300,000 y 350,000 venezolanos llegaron a territorio colombiano “con vocación de permanencia”.

Para facilitar su situación, el gobierno colombiano aprobó un permiso especial que permitirá regularizar la situación migratoria alrededor de 200,000 venezolanos que están en el país.

El Permiso Especial de Permanencia (PEP) será otorgado a los venezolanos que hayan ingresado al país hasta el 25 de julio, fecha en la que la canciller colombiana, María Ángela Holguín, firmó una resolución que entró en vigor el pasado 28 de julio.

Por todo ello, Pence hizo mención a la Asamblea Constituyente venezolana, así como a “la pobreza” que vive el país y la muerte de “más de cien personas” que fueron asesinadas durante las manifestaciones antigubernamentales.

Para el vicepresidente, la situación que vive Venezuela hará que haya “un mayor tráfico de familias victimizadas” que llegarán a Estados Unidos, así como una “mayor inmigración ilegal” que puede “comprometer” sus fronteras, así como “la economía y la seguridad”.