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La jornada había transcurrido como una más para Tania López: Luego de realizar diversas actividades en su trabajo de bienes raíces, tenía pensado ir con sus dos hijos a una zona cercana al área de la Rambla en Barcelona, España, sin embargo por motivos diversos la visita al sitio no pudo concretarse.

“Pues gracias a Dios nosotros no estábamos en ese punto donde ocurrió el atentado, justamente tenía que estar con mis hijos en una zona cerca de ahí, porque es una zona donde suelo frecuentar bastante, sino la que más y por una razón u otra, el destino, Dios hizo que no fuéramos ahí”, platica López, un día después de la tragedia que sacudió la tranquilidad de los catalanes y convirtió a España, por segunda vez en su historia, en víctima del terrorismo yihadista.

López quien reside en Barcelona desde hace diez años, refirió que 24 horas después del atentado la cuidad experimenta todavía esa terrible sensación de asombro, ya que aunque desde hace varios años existía sobre Cataluña una clasificación de riesgo a un ataque terrorista, lo ocurrido el jueves pasado no era previsible.

“Fue terrible, terrible,  porque aunque sepás que estás como en una amenaza constante, no te lo esperás porque Barcelona es para mí una de las ciudades de Europa más solidaria, la que acoge a todos los migrantes, a los refugiados que les ha tendido la mano, no ha puesto ninguna prohibición a nivel religioso como han hecho otros países y donde habitan también la mayoría de árabes”, dijo López.

Disposiciones de seguridad

López compartió que como parte de las medidas de seguridad que se han implementado posterior al ataque, las autoridades catalanas han establecido que las personas eviten por ahora hacer uso de sistemas de transporte públicos como el metro y del tren, no asistir a lugares cerrados como los cines.

“No ir a algún tipo de lugar que pueda tener interés masivo que pueda perjudicar, o en el que pueda ocurrir algo. La sensación que se vive es de pánico aunque haya un orden”, dijo López.

El contexto

El jueves pasado el conductor de una camioneta de color blanco arrolló a peatones en la turística zona de la Rambla, matando al menos a 14 personas e hiriendo a más de un cien, el atentado fue asumido por el grupo yihadista Estado Islámico (EI). Horas después la policía española abatió a cinco terroristas en otro ataque con vehículo en Cambrils.

Los dos atentados siguieron el mismo modus operandi, con conductores que arrollaron deliberadamente a los peatones con sus vehículos, en el último ataque de este tipo en Europa, que recibió la condena de los líderes mundiales.

España es el tercer destino turístico más popular del mundo, había quedado al margen hasta ahora de los recientes ataques yihadistas que el EI perpetró en Francia, Bélgica, Alemania y Reino Unido.

Sin embargo, el 11 de marzo de 2004, el país vivió los peores atentados yihadistas cometidos en Europa con varias bombas en trenes de cercanías de Madrid que causaron 191 muertos. En esa ocasión fueron reivindicados por Al Qaida.