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  • EFE

El departamento de Interior del Gobierno regional de Cataluña informó hoy de que ha identificado a tres víctimas más de los atentados de Barcelona y Cambrils (Tarragona), entre los que figura un niño de doble nacionalidad australiana y británica.

Con la identificación del pequeño Julian Cadman, de 7 años, son ya doce los fallecidos identificados, de los catorce que produjo ese atropello masivo por parte de yihadistas el pasado jueves.



También son ya dos los menores fallecidos e identificados en ese atentado.

El padre del niño llegó el sábado a Barcelona desde Australia y, acompañado por psicólogos y otros profesionales de apoyo emocional, se dirigió al Instituto de Medicina Legal de la Ciudad de la Justicia, en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), para identificar a su hijo fallecido.

El pequeño estaba en Barcelona junto a su madre, que resultó herida en el atentado y que está ingresada en un centro hospitalario.



Las otras dos víctimas identificadas hoy son una italiana y otra belga, cuyos datos ya han sido trasladados a las familias y al juzgado que investiga el atentado.

El máximo responsable de la policía regional catalana, Josep Lluís Trapero, declaró hoy que los expertos forenses y policiales están tomando muestras de ADN a las dos víctimas restantes y que se prevé que los resultados estén listos durante la próxima madrugada.

En total están identificadas cinco víctimas españolas, una de ellas también con nacionalidad argentina, dos portuguesas, dos italianas, una belga, otra estadounidense y el niño de nacionalidad australiana y británica.

Respecto a los heridos, hay 51 personas ingresadas, diez en estado crítico, tres menos que el sábado; quince graves, nueve menos que la víspera; 25 menos graves y uno leve.

El departamento de Salud del Gobierno catalán informó también de que los centros sanitarios de la región han atendido en las últimas horas al menos a 85 personas con cuadros de ansiedad a raíz de los atentados terroristas.

Son testigos que no resultaron físicamente heridos en los ataques, pero a los que el impacto emocional que les supuso vivir estas situaciones ha derivado en cuadros de angustia que han necesitado atención médica sin ingreso.