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  • AFP

Cerca de 200 personas se congregaron el domingo en Rio de Janeiro para manifestarse contra la violencia y recorrer sobre todo las calles de la favela de Jacarezinho, donde los enfrentamientos armados entre policías y narcotraficantes dejaron siete muertos en los últimos días.

"Vivimos con miedo, las personas tienen miedo a salir de sus casas porque saben que pueden ser alcanzadas por balas perdidas", se lamenta Carmen Camerino, de 49 años, quien participa en la Marcha por la Paz, organizada por la ONG Observatorio de Favelas.

"Los tiroteos pueden producirse en cualquier momento del día. Ni siquiera se puede dormir a causa de los disparos en medio de la noche y hace una semana que los niños no van a la escuela", afirma esta residente en Jacarezinho.

En esta favela situada al norte de Rio, cerca del aeropuerto internacional, los intercambios de disparos aterrorizan a la población desde el 11 de agosto, cuando un policía de 36 años murió durante una incursión de las fuerzas de seguridad para intentar capturar a una banda de narcotraficantes.

Según los servicios de salud municipales, dos personas murieron el sábado, una mujer de 50 años y un hombre de 24. Otras tres resultaron heridas, una de ellas grave.

"Hay que terminar con esta violencia, ¿cuántas vidas tienen que segarse para vengar la muerte de un policía?", se indigna Telma Silva de Assis, 39 años, cuyo padre y hermano murieron por balas perdidas.

Rio registró en el primer semestre 3.457 homicidios, el mayor número desde 2009, y un incremento de 15% respecto al primer semestre de 2016, según datos del Instituto de Seguridad Pública (ISP).