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  • EFE

Casi un año después del terremoto que asoló en agosto Amatrice y otras localidades del centro de Italia, el país volvió a revivir el miedo y la angustia con un nuevo sismo, esta vez en la isla de Ischia (sur), donde dos personas murieron y 41 resultaron heridas.

El terremoto, de magnitud 4 en la escala de Richter, se produjo ayer a las 20.57 hora local (18.57 GMT) y se dejó sentir en toda la isla.



Sin embargo, la peor parte se la ha llevado el municipio de Casamicciola, cuyo centro está destruido y donde numerosas casas han quedado reducidas a escombros.

Otras muchas presentan agujeros y grietas en sus fachadas, y otras permanecen solo una parte en pie, dejando entrever las estancias que ayer estaban habitadas y hoy están llenas de polvo, piedras y cemento.

Los vecinos se encuentran hoy fuera de sus casas, pasean por las calles o charlan en sillas de jardín o en las entradas de sus portales.

Pero su desesperación ha vivido una tregua esta mañana, cuando los equipos de emergencia han rescatado a un niño de 11 años que había permanecido 14 horas atrapado bajo dos bloques de hormigón.

El chico estaba completamente tapado por los escombros, solo dejaba ver su cabeza, tal y como confirmó el portavoz de los bomberos, Luca Cari.

Agotado por el esfuerzo, ha requerido de oxígeno para respirar mientras estaba atrapado y después, una vez ha sido rescatado, ha sido ingresado en un hospital cercano para recibir asistencia.

En el momento en el que Ciro, el último de los afectados que estaba atrapado entre las ruinas, era liberado, los vecinos que se habían acercado a la zona para dar su apoyo rompieron en aplausos y en gritos de alegría.

Momentos antes, también habían sido rescatados con vida sus dos hermanos, uno de 7 años y otro de 7 meses.

Entre los habitantes que sonreían por Ciro estaba Valeria, una joven de 18 años que cuando se produjo el sismo estaba junto a su hermana con el ordenador y sintió cómo en un par de segundos "todo se movía, la estantería se caía y se apagaba la luz".

Valeria se ha salvado, junto con su hermana y sus padres, pero su casa es una de las que han quedado destrozadas.

Respecto a los 41 heridos, 12 continúan ingresados, entre ellos los tres niños, debido a los pequeños traumas sufridos, confirmó el director sanitario del hospital de Ischia, Antonio D'Amore, en declaraciones a un canal de televisión italiano.

El más grave es un hombre de 44 años que fue trasladado al hospital Cardarelli de Nápoles por los traumas provocados por el derrumbe de su casa.

La isla de Ischia es una de las más bellas de Italia y, aunque habitualmente cuenta con unos 70.000 habitantes, en periodos estivales se convierte en meta turística y llega incluso a acoger a 300.000 personas.

Hoy, la mayoría de estos turistas -italianos y extranjeros- habían hecho las maletas y se encontraban en el puerto, haciendo cola para comprar los billetes del barco que les permitiera volver a Nápoles, a unos 30 kilómetros de distancia.

Es el caso de Celeste, una mujer de Poligniano al Mare, que ha pasado un mes de vacaciones en la isla y aún tenía previsto quedarse algunos días más, pero que ha cogido uno de los barcos que ha zarpado de la isla a primera hora de la mañana para llegar a Nápoles, donde le esperaba su hijo para recogerla.

"Me voy por el miedo", dijo a Efe antes de recordar que lleva "40 años veraneando en Ischia".

"Esto nos hace mal", comentaba un taxista en el puerto, que lamentaba que "mañana ya no se vaya a poder trabajar" por la escasa presencia de turistas. 

Los bomberos italianos rescataron este martes vivo, tras 16 horas, al tercer niño atrapado bajo los escombros causados por el temblor de magnitud 4,0 registrado la noche del lunes y que dejó un saldo de dos muertos en la isla italiana de Ischia.

Un conmovedor y largo aplauso recibieron los bomberos que trabajaron sin descanso para rescatar a Ciro, el último de los tres hermanos que estaba sepultado por el derrumbe de su casa en la localidad de Casamicciola, en el noroeste de la turística isla.