•   Kabul, Afganistán  |
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  • AFP

El jefe de los contingentes de Estados Unidos y de la OTAN en Afganistán, el general John Nicholson, y el embajador estadounidense, Hugo Llorens, llamaron hoy a los talibanes a que opten por la paz y abandonen las armas, porque según ellos nunca vencerán tras la nueva estrategia de EEUU en el país asiático.

"Los talibanes no pueden ganar en el campo de batalla. Es hora de que se unan al proceso de paz", afirmó Nicholson en Kabul en una rueda de prensa conjunta con el embajador Llorens para valorar la decisión del pasado lunes del presidente estadounidense, Donald Trump, de enviar más tropas a Afganistán sin una fecha de retirada. 

El general subrayó que los talibanes son "una organización criminal interesada en obtener ingresos de las drogas y los secuestros", por lo que según él "el 90 % de los afganos creen que el regreso de los talibanes al poder sería malo para el país".    

"Los talibanes tienen solo una opción: dejar de luchar contra sus compatriotas, dejar de matar a civiles, dejar de llevar necesidad y miseria" al país, sentenció Nicholson.

Por su parte, Llorens destacó que la nueva estrategia conlleva que su país ponga sobre la mesa todo su "poderío" por el bien de Afganistán, pero anotó que para alcanzar la paz necesitan que "los talibanes participen en un diálogo significativo".

"Debemos mantener la presión a los talibanes para que se unan a un proceso de paz con el Gobierno afgano y poner fin así a la guerra en Afganistán", subrayó el embajador estadounidense en Kabul.

Llorens remarcó que los insurgentes tienen la opción de seguir "matando compatriotas" en un conflicto "que no tienen posibilidades de ganar" o pueden optar por "buscar la reconciliación y poner fin a la guerra". 

Lejos de amedrentarse, la respuesta de los talibanes a la nueva estrategia de Trump ha sido hasta el momento la de advertir a EEUU de que si no abandonan Afganistán, el país asiático se convertirá "en el cementerio del siglo XXI del imperio estadounidense".   

Las nuevas tropas, que aunque Trump no dio números se especula con que podrían ascender a 4.000 soldados, pasarían a sumarse a los 8.400 soldados estadounidenses desplegados ya en el país asiático.

Con esa decisión se da un giro total a la política de la anterior administración del presidente Barack Obama (2009-2017), que tras tener desplegados a alrededor de 100.000 soldados en Afganistán en 2010, optó por una retirada escalonada de las tropas.

Tanto Nicholson como Llorens se refirieron también a la importancia de Pakistán a la hora de acabar con la guerra, al insistir en la necesidad de acabar con los "santuarios" en territorio paquistaní, zonas donde supuestamente los talibanes tienen libertad de movimiento sin temor a que los atrapen.

"El diálogo con Pakistán será hecho en privado y ya ha comenzado", reveló Nicholson, que apuntó que "la eliminación de su santuarios y el fin del apoyo fuera del país (a los talibanes) es esencial" para alcanzar el éxito.

Llorens, por su parte, señaló en relación al país vecino que "debe tomar una acción decisiva contra los grupos insurgentes con base en Pakistán que amenazan a Afganistán".          

Según el informe del Inspector Especial para Afganistán (SIGAR) de Estados Unidos divulgado este mes, la guerra en Afganistán está "estancada", con los insurgentes controlando el 40 % del país.