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  • EFE

El cuerpo del sargento Fábio José Cavalcante e Sá, quien se convirtió en el policía número cien asesinado en Río en lo que va de año, fue enterrado hoy en medio de nuevos episodios de violencia registrados en la zona.

Familiares y decenas de personas dieron sepultura a este miembro de la Policía Militarizada en el cementerio de Nuestra Señora de Belém, en la Baixada Fluminense, una zona deprimida formada por barrios vecinos a la ciudad de Río de Janeiro y en donde el agente fue asesinado a tiros en la víspera.

De acuerdo con la versión de alguno de sus parientes, el sargento estaba en su día libre, vestido de paisano, cuando un grupo de armados intentaron asaltarlo y, al percibir que iba armado, dispararon contra él varias veces.

El policía llegó a ser socorrido con vida, pero no resistió las heridas y falleció, engrosando la trágica estadística de policías militarizados muertos en los casi ocho primeros meses de este año.

El Departamento de Homicidios de la Baixada Fluminense, donde se han registrado más de un cuarto de los asesinatos contra agentes de esa institución (27), inició una investigación para identificar a los autores del crimen.

De acuerdo con un estudio reciente, la policía de Río de Janeiro, considerada la que "más mata y más muere" en el mundo, entierra a uno de sus miembros cada 57 horas, poco más de dos días.

En medio de esta inusitada ola de violencia, desatada tras la celebración de los Juegos Olímpicos de Río 2016, este domingo ocurrió un nuevo suceso en otra región de la Baixada Fluminense.

Una persona murió y otras cuatro resultaron heridas durante un tiroteo ocurrido en la noche de este sábado, según informó la Policía Militarizada.

De acuerdo con las autoridades, un grupo realizaba una fiesta en una de las calles del barrio, cuando un vehículo pasó efectuando disparos contra los allí presentes.

Desde que comenzó 2017, organizaciones civiles han contabilizado alrededor de 3.000 muertes violentas en todo el estado de Río, más del 15% con respecto al mismo periodo del año pasado.

El Gobierno del presidente Michel Temer autorizó a finales de julio la participación de unos 10,000 miembros de las Fuerzas Armadas y de organismos de seguridad, quienes ya han llevado a cabo megaoperaciones y la perspectiva es que permanezcan hasta finales de 2018.

El estado de Río de Janeiro afronta actualmente una de las mayores crisis financieras de su historia, después de que en junio del año pasado, justo antes de la celebración de los Juegos Olímpicos, se declarara en estado de "calamidad financiera" (quiebra).

La crisis ha provocado una menor presencia policial en las calles, un empobrecimiento general de la población y la puesta en marcha de un severo paquete de recortes en el gasto público.