•   Rockport, EE. UU.  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Una semana después del paso del huracán Harvey, millones de habitantes del sur de Estados Unidos se esfuerzan por reanudar sus vidas en barrios convertidos en islas, limitados por las dificultades de abastecimiento, los cortes de corriente y la parálisis de los transportes.

Para decenas de miles de habitantes, instalados en los centros de acogida, cualquier regreso a sus hogares es impensable dada la lentitud de la decrecida de las aguas.

Las casas han permanecido abandonadas durante varios días, con un agua lodosa que ha llegado al nivel de las ventanas, a veces incluso más arriba, y los autos están listos para ir al desguace.

Las autoridades continúan vigilando una planta química del grupo francés Arkema, donde productos peligrosos, que quedaron sin refrigeración a causa de la inundación, se consumieron el jueves emanando humos tóxicos.

"No ha habido fuego ni humo durante la noche. Sin embargo, hemos seguido escuchando detonaciones provocadas por la descomposición de los peróxidos", indicó a la AFP Rachel Moreno, portavoz del cuerpo de bomberos local, en referencia a los materiales altamente inflamables que se usan en la composición de plásticos.

En la ciudad portuaria de Rockport, al suroeste de la metrópolis de Houston, las escuelas permanecían cerradas y la electricidad cortada. Algunas casas amenazan con derrumbarse, junto a otras que ya forman montañas de escombros.

En cambio, en Houston y en la vecina Corpus Christi había cada vez más señales de la vuelta a la normalidad, con la reanudación del servicio eléctrico, el servicio de transporte público y amplias operaciones de limpieza.

Del salvamento a la recuperación

El vicepresidente estadounidense Mike Pence prometió a las víctimas el jueves en Texas que no serán olvidadas.

La Casa Blanca indicó que unas 100.000 viviendas quedaron afectadas por la catástrofe. AFP/END"Texas está en proceso de rápida recuperación gracias a los hombres y mujeres que han trabajado duramente, pero todavía queda mucho para hacer", tuiteó este viernes Donald Trump.

El presidente viajará a las zonas afectadas el sábado para reunirse con las víctimas de Harvey. La Casa Blanca pidió el jueves al Congreso que desbloquee fondos de emergencia.

A cientos de kilómetros, en Lake Charles, una localidad de Luisiana, el alcalde contabilizó entre 100 y 200 casas afectadas por las inundaciones y unos 300 damnificados en centros de acogida, la mayoría de Texas.

"En la ciudad de Lake Charles, hemos pasado de una fase de salvamento post-catástrofe a una fase de recuperación", explicó a la AFP Nic Hunter, alcalde de la municipalidad.

Degradado a tempestad tropical, Harvey ha causado unos cuarenta muertos pero el balance podría incrementarse y los servicios de socorro temen hallar aún nuevas víctimas.

Evacuación en hospital

Los daños materiales se calculan entre 30.000 y 100.000 millones de dólares. La Casa Blanca indicó que unas 100.000 viviendas quedaron afectadas por la catástrofe.

En un hospital de la ciudad de Beaumont, en el sureste de Texas, unos helicópteros a los que se sumaron unidades Black Hawks del ejército evacuaron el jueves a los más delicados de los 200 pacientes en el edificio, y otros fueron desplazados por vía terrestre.

Estas operaciones continuaron el viernes, con la evacuación aérea de una decena de bebés prematuros.

El servicio de agua seguía cortado en Beaumont debido a un fallo en el sistema de bombeo y varias rutas continuaban cerradas, constataron periodistas de la AFP.

Mientras tanto, Irma gana fuerza rápidamente, convirtiéndose en un huracán categoría 3 en el Atlántico y llegará al sur del Caribe a inicios de la semana próxima, según los pronósticos meteorológicos.

"Irma se convertirá en un poderoso huracán durante varios días", según el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés).