•   Rio de Janeiro, Brasil  |
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  • EFE

Cientos de familiares de policías de Río de Janeiro protestaron hoy contra la violencia que sufren los miembros de los organismos de seguridad de ese estado brasileño y los 101 asesinatos de agentes ocurridos en lo que va de este año.

Los manifestantes se concentraron junto a un monumento en memoria de los brasileños caídos en la Segunda Guerra Mundial, en alusión al clima en que se ha sumergido la ciudad de Río de Janeiro, ciudad que atraviesa una severa crisis financiera que ha disparado los índices de violencia.

"Estamos mostrando nuestro repudio por la altísima criminalidad contra la sociedad civil y los propios agentes de seguridad", dijo el coronel Adalberto Rabelo, presidente de la Asociación de Oficiales Activos e Inactivos de la Policía Militar, quien se sumó a la protesta de los familiares.

Según Rabelo, la sociedad debe "exigir a las autoridades y a los políticos que revisen sus conciencias y piensen en la necesidad de leyes más duras, para evitar lo que puede ser un colapso social".

También participó en el acto la suboficial Flavia Louzada, quien ha creado un grupo volcado a dar asistencia a las viudas de policías asesinados y a los agentes que sufrieron amputaciones o lesiones que les impiden continuar con su trabajo.

"Vivimos un clima de guerra. La última barrera entre la sociedad y la criminalidad es la policía, pero ya tampoco está a salvo", dijo Louzada.

En lo que va de este año, según organismos de derechos humanos, en todo el estado de Río de Janeiro se han registrado unas 3.000 muertes en hechos de violencia, lo que supone un aumento del 15 % respecto al mismo período de 2016.

Entre las víctimas, además de los 101 policías asesinados, están 630 personas que perdieron la vida por las llamadas balas perdidas, que surgen de los recurrentes tiroteos que se registran en la ciudad.