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Al menos 58 personas fallecieron por el terremoto registrado la noche del jueves en México, de magnitud 8.2 en la escala Richter, informaron ayer las autoridades locales.

De acuerdo con datos proporcionados por los gobernadores del sur del país, el movimiento telúrico dejó al menos 45 muertos en el estado de Oaxaca, 10 en Chiapas y 3 en Tabasco.

Inicialmente el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, dijo que en el estado sureño hay “entre 35 y 45 muertos”, y que Juchitán es el municipio más afectado, pero la cifra ha ido en aumento.

Las autoridades  advirtieron sobre fuertes réplicas en las próximas horas y dijeron que el balance de muertos puede aumentar. 

“Más de 200 resultaron heridas en el #Sismo”, escribió el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, en su cuenta Twitter.  El mandatario llegó ayer  al estado de Oaxaca para visitar las zonas más afectadas

por el poderoso terremoto que sacudió el centro y sur del país, que ha dejado un saldo preliminar de 58 personas muertas. El estado de Oaxaca, en el sur, es hasta ahora el más afectado, con al menos 45 muertos.  El vecino estado de Chiapas, en cuya costa fue el epicentro, reportó 10 muertos. Ambos estados tienen constantemente una gran afluencia de turistas. 

Además, en el estado de Tabasco, también en el sur, se reportaron tres fallecidos.

México está amenazado además por el huracán Katia, de categoría dos, que avanza este viernes por el golfo de México hacia el estado de Veracruz, en una terrible semana en la que otros dos ciclones, Irma y José, cruzan el mar Caribe dejando atrás una estela de muertos y graves daños materiales.

“El mayor” del siglo 

El terremoto es el “mayor registrado en el país en los últimos cien años”, dijo el presidente mexicano Enrique Peña Nieto en un mensaje televisivo difundido poco después del movimiento telúrico.

“Es previsible que, dentro de las siguientes 24 horas, se pueda registrar una réplica de un grado menor a lo que ocurrió el sismo, es decir, de 7.2 grados”, añadió.

El sismo ocurrió a las 23H49 locales del jueves (04H49 GMT del viernes) cerca de la localidad de Tonalá (Chiapas), a unos 100 km de la costa y a una profundidad de 19 km.

Pánico

Muchas personas en todo el país salieron a las calles en pijamas, cargando a sus hijos o a sus mascotas.

Onelia Guerra, una residente de Oaxaca, que al momento del temblor estaba en Ciudad de México, se dijo “ansiosa” de volver a casa, mientras esperaba abordar un vuelo desde el aeropuerto de la capital.

“Se cayó una barda de la casa, se rompieron cristales, cosas materiales se perdieron, y mis vecinos me dijeron que desalojaron todo porque estamos demasiado cerca de la costa”, relató a la AFP esta enfermera de 51 años, quien vive en la comunidad de Salina Cruz, muy cerca de Juchitán.

De momento, en los estados del centro del país y en Ciudad de México, una megalópolis con veinte millones de habitantes, no se registraron mayores daños materiales ni se reportaron víctimas.

El sismo es de un tipo más peligroso de lo habitual  

El terremoto registrado en México y que se dejó sentir en buena parte de Centroamérica se produjo por la fractura interna de una placa tectónica, algo poco habitual y que suele ser más peligroso que el sismo provocado por el roce de dos placas.

Así lo explicó ayer en una entrevista con Efe la investigadora islandesa Vala Hjorleifsdottir, que lleva siete años trabajando en el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“El hecho de que haya habido por ejemplo menos daños que tras el terremoto de 1985 (de magnitud 8.1 en la escala Richter y que dejó miles de muertos y desaparecidos en Ciudad de México) se debe fundamentalmente a que el de la pasada noche (de 8.2) ocurrió a mucha más profundidad y más lejos” de la capital, apuntó.

En este sentido, los expertos del Servicio Sismológico Nacional de México, dependiente del Instituto de Geofísica de la UNAM, recuerdan que la Ciudad de México está edificada sobre una planicie

que antaño fue un lago con mucha sedimentación, lo que favorece la expansión de las ondas sísmicas.

“Eso explica que aunque el epicentro ha tenido lugar muy lejos (de Ciudad de México), aquí la sacudida haya sido notable. El hecho de que la ciudad esté cimentada sobre tantos sedimentos hace que cuando llegan las ondas aquí se amplifiquen mucho”, detalló la sismóloga.

En cualquier caso, la investigadora insistió en que, por lo general, son más peligrosos los terremotos que ocurren a causa de la rotura interna de una placa que los que se derivan del roce de dos de ellas, que son los más habituales, ya que, entre otros factores, “emiten más altas frecuencias”.