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En el callejón del Milagro, en el centro del municipio mexicano de Juchitán de Zaragoza, Antonia, de 89 años, vio cómo el terremoto destruía en cuestión de segundos una vida de recuerdos.

"La logramos sacar. Ella estaba parada en la puerta. Sin moverse", explica a Efe una de sus vecinas, Rosa Santiago, cuya casa, pegada a la de Antonia, fue de las pocas que no sufrió daños.

Hoy la casa de Antonia, de unos 40 años de antigüedad, era un cementerio de la cotidianeidad.

Se ejemplificaba en un auto rojo, propiedad de la familia, aplastado tras el colapso de parte de la casa.

También por las estanterías de la cocina destrozadas en el suelo, o unas sillas rotas por el impacto de un alud de tejas que se desprendieron del tejado.

Dos cuadros antiguos, un retrato de ella y otro de su esposo, colgados en el comedor junto a una pequeña cruz, daban también fe de la antigüedad de esta casa.

 La cifra de muertos a causa del terremoto de magnitud 8,2 registrado la noche del jueves en México ascendió hoy a 65, con el deceso confirmado de tres personas más en el estado de Chiapas y una más en Oaxaca./EFE
Una brecha que parte por la mitad un lateral de esta misma estancia muestra a su vez la fuerza de este sismo, el más potente del país desde 1932, que se ha cebado tanto en casas grandes como pequeñas, humildes o lujosas.

Los recuerdos rotos permanecen en el domicilio de la anciana, pero ante el peligro de un accidente fatal, Antonia se fue a vivir con uno de sus hijos, tal y como confirmaron los vecinos.

Solo un curioso tucán, recluido en una jaula en el patio de casa de Antonia, rememoraba la vida antes existente entre estas cuatro paredes.

De esta manera, la casa quedará como ejemplo de un terremoto que sintieron hasta 50 millones de mexicanos, entre ellos los habitantes de la capital del país, a quienes despertaron los peores fantasmas del terremoto del 1985, que dejó miles de muertos y desaparecidos.

En el callejón del Milagro, en el corazón de Juchitán, los vecinos arreglaban este sábado tan bien como podían sus viviendas, ante la desatención del Gobierno.

"Mi casa por dentro está destrozada. Las autoridades no han venido a hacer un censo. De ningún lado, ni de Juchitán ni de la presidencia municipal", denunció Heriberto Sánchez, quien criticó que, dos días después del movimiento telúrico, sigue "sin agua, sin luz y sin nada".

Como el resto de vecinos de esta calle de alrededor de 20 viviendas, la gran mayoría de ellas afectadas.

Pero no todos sufren por igual. Otra vecina, con una de las casas más humildes pero menos dañadas del callejón, dijo a Efe: "Este es el milagro de Dios para los pobres, porque entre dos casas de dos plantas derrumbadas, la mía pequeñita está intacta", apuntó.

Juchitán de Zaragoza, en el sureño estado de Oaxaca, es el municipio de México más castigado por el terremoto que sacudió buena parte del país el pasado jueves.

Este sismo ha dejado hasta el momento 65 muertos, si bien la cifra es todavía preliminar.

El coordinador de Protección Civil, Luis Felipe Puente, informó este sábado que suman 15 muertos en Chiapas, 46 en Oaxaca y cuatro en Tabasco.