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Al menos 52 personas murieron ahogadas tras haber sido sorprendidas mientras dormían por torrentes de barro provocados por la ruptura el jueves por la noche de un dique en los alrededores de la capital indonesia, Yakarta.

Las autoridades advirtieron de que preveían que el número de víctimas aumentase durante el día a medida que avanzasen las operaciones de búsqueda.

Según las estimaciones de los socorristas, cerca de unas cien personas seguían desaparecidas a primera hora de la tarde, 12 horas después de la ruptura del dique del lago Situ Gintung, que tuvo lugar a las 02H00 (19H00 GMT del jueves).

“El desastre se produjo de forma repentina. Sorprendió a la gente mientras dormía. No pudieron escapar”, explicó a la AFP Danang Susanto, responsable del ministerio de Sanidad.

Antes de que se rompiese el dique, “había llovido mucho y el fuerte viento había arrancando los árboles”, precisó.

Unas 500 casas se inundaron, total o parcialmente, en las zonas residenciales de Cireundeu y de Tangerang, en el sur de la aglomeración urbana de Yakarta, muy poblada y formada esencialmente por pequeñas casas poco sólidas.

“Me despertó el contacto del agua en la cara. Subí al tejado para salvar mi vida. Oía gritar y llorar. Estaba conmocionado”, explica Ghifron, un estudiante de 17 años. Uno de sus tíos murió y tres miembros de sus familias están desaparecidos, explicó a la AFP.

“Fue como encontrarse en medio de un tsunami. La gente gritaba: ‘El agua sube’, y nuestro perro aullaba”, precisó Minu, un habitante del barrio más afectado donde el nivel del agua alcanzó seis metros.

Mabruni, otro residente, sobrevivió a la inundación, pero su casa “fue devastada y dos vecinos están entre las víctimas”. “Cuando llueve hay inundaciones, pero un desastre como éste no había ocurrido nunca”, agrega.

Débil infraestructura

Una empleada de un hospital local afirmó que los cadáveres “estaban azules y cubiertos de barro”. En cuanto a los heridos, sufren lesiones provocadas por pedazos de pared y ramas de árboles arrancadas por el agua.

Las inundaciones y los corrimientos de tierra son comunes en Indonesia durante la estación de fuertes lluvias del monzón, que corresponde al invierno en el hemisferio norte. Los daños se ven agravados por la falta de inversiones y de mantenimiento de las infraestructuras.

El vicepresidente indonesio Jusuf Kalla fue el viernes por la mañana a la zona del desastre para supervisar las operaciones de socorro. “El Estado ayudará a los que perdieron sus casas”, afirmó.

También el presidente indonesio Susilo Bambang Yudhoyono tenía previsto trasladarse al lugar durante la tarde, antes de participar en un mitin electoral para las elecciones legislativas del 9 de abril, según la prensa local.