•   Castries, Santa Lucía  |
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  • AFP

Los residentes de las islas del Caribe, particularmente Dominica, estaban la noche del lunes bajo los vientos de categoría máxima del huracán María, menos de dos semanas después de que Irma devastara la región.

María se convirtió al caer la noche en un huracán "potencialmente catastrófico" con vientos máximos sostenidos de 260 km/h en su ruta hacia el noreste, que la llevará el miércoles sobre Puerto Rico.

Desde la tarde, los residentes de Dominica -de 73.000 habitantes- reportaban en las redes sociales intensas lluvias, fuertes vientos e inundaciones y marejadas en las costas.

También daban cuenta de árboles caídos y postes eléctricos derribados a medida que se deterioró el clima a lo largo de la jornada.

El primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit, ordenó a los pobladores que viven en las áreas bajas que evacuaran a zonas más altas.

"No esperen a que el río se desborde para entonces tratar de cruzarlo o caminar a través de calles inundadas", advirtió en conferencia de prensa.

Las lluvias fuertes en países montañosos como Dominica y Santa Lucía pueden generar deslaves y desbarrancar viviendas.

La isla de Santa Lucía, con una población de cerca de 180.000 habitantes, recibió el embate de María pocos días después de haber recopilado provisiones de emergencia para las islas vecinas azotadas por Irma.

El primer ministro interino Lenard Montoute urgió a los residentes a "mantenerse alerta".

Pero Santa Lucía parece haber escapado de la furia de María, dijo la organización local de manejo de emergencias (NEMO). No obstante, sí se reportaron deslaves, inundaciones y cortes de electricidad.

Al norte de las Antillas Menores, en Antigua y Barbuda, los residentes pasaron la jornada tapiando puertas y ventanas.

Antigua no sufrió mayores destrozos durante el paso de Irma, pero la mayoría de las casas de su isla hermana, Barbuda, quedaron destruidas y cientos de personas viven aún en refugios.

Ian Edwards, un empresario jubilado de 69 años, contó que tenía todo dispuesto para recibir un huracán debido a que aún no había vuelto a la normalidad después de Irma.

"Volví a podar los árboles hoy y todo lo que necesito es cerrar las contraventanas y rezar para que María sea gentil con nosotros", dijo a la AFP.