•   Moscú, Rusia  |
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  • EFE

Diputados rusos calificaron hoy de "interesante y profesional" el polémico filme "Matilda" sobre el romance del último zar ruso, que generó muchas críticas entre círculos religiosos radicales.

Según los miembros del Comité de Cultura de la Duma (Cámara baja del Parlamento ruso), que vieron la película antes de su estreno previsto para el mes que viene, el director de cine Alexéi Uchítel logró hacer un buen filme "introduciendo de una forma orgánica la imaginación artística en el contexto de la historia de nuestro gran país".

Los legisladores destacan que el realizador ruso trata con "mucho respeto" la figura de Nicolás II, quien es presentado en la película como una persona "fuerte" que antepone los intereses de la patria a los suyos propios.

"Queremos subrayar que la película no contiene materiales que violen la legislación rusa, incluida la ley de protección de sentimientos religiosos", dice un comunicado de los diputados que vieron la película.

En su opinión, la proyección de la película para el gran público contribuirá a "aumentar el interés hacia la historia del país".

Previamente, la mayor red de cines de Rusia anunció que no proyectará "Matilda" debido a las amenazas recibidas de los detractores de la película.

Hace una semanas, la oficina del director de "Matilda" en San Petersburgo fue atacada con cócteles mólotov, mientras cerca del despacho de su abogado unos desconocidos quemaron dos coches y repartieron folletos en los que se podía leer "Arderás por Matilda".

En su momento, el Ministerio de Cultura de Rusia autorizó la proyección en las salas de cine de "Matilda" y el presidente, Vladímir Putin, negó que se fuera a prohibir la cinta, como exige la diputada Natalia Poklónskaya y grupos de ortodoxos radicales, que han proferido amenazas contra los distribuidores de la obra.

Tanto la Iglesia Ortodoxa Rusa como la Casa Imperial rusa consideran una "blasfemia" llevar a los cines el romance prematrimonial de Nicolas II, santificado en 2000.

El estreno oficial del filme, que narra la relación entre el heredero al trono ruso con la bailarina estrella del teatro Marínski de San Petersburgo Matilda Kshesínskaya está fijado para el 26 de octubre.

Según Mijaíl Shvidkói, representante del Kremlin para la cooperación cultural internacional y exministro de Cultura de este país, la polémica en torno a "Matilda" hace una radiografía del nivel de tolerancia en la sociedad rusa.

"No es un asunto político, sino una compleja cuestión social y ningún comentario de personas respetadas o representantes del presidente lo va a poner zanjar, porque esta historia ya vive su propia vida", alertó.

Shvidkói agregó que la solución de los problemas que sacó a la luz "Matilda" requiere de un tratamiento sistemático largo y, en particular, de una "psicoterapia social".